El gobierno argentino ofreció una planta potabilizadora móvil y un buque cisterna. El presidente prefiere ver «cómo evoluciona la situación».
Argentina le ofreció ayuda a Uruguay para enfrentar la crisis del agua, que sigue siendo un problema de gravedad en la zona metropolitana a pesar de que las lluvias de los últimos días permitieron extender las reservas de agua bebible. Sin embargo, el presidente Luis Lacalle Pou no la aceptó, de momento.
Las primeras conversaciones sobre el tema tuvieron lugar en Iguazú, en la provincia argentina de Misiones, donde tuvo lugar la LXII Cumbre del Mercosur, y donde Alberto Fernández y Lacalle Pou intercambiaron comentarios sobre la peor sequía del siglo en el territorio uruguayo —condiciones climáticas desfavorables que también afectan al país vecino—, según informó el semanario Búsqueda.
Asimismo, también acerca la posibilidad de enviar un buque de la Armada Argentina del tipo “Aviso” con cisterna de 200 toneladas discapacidad de agua provista por Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA). A esto podría sumarse también agua embotellada o en tanques, pero estaría sujeto a una disponibilidad de envases que todavía no fue confirmada.
Por el momento, la postura uruguaya sigue siendo la misma: ver cómo evoluciona la situación.
Colombia, otra mano que se extiende hacia Uruguay por el agua
Argentina no es el único país que ofreció su ayuda a Uruguay en medio de la crisis del agua: Colombia también se puso a disposición del gobierno local para colaborar con lo que sea necesario en el contexto de emergencia hídrica. «Nos pondremos en contacto con su gobierno para ofrecer nuestra ayuda en todo lo que necesiten», escribió el presidente Gustavo Petro, en su cuenta de Twitter, donde también expresó su solidaridad con «el pueblo uruguayo que está sufriendo la crisis climática y agotando sus reservas de agua».
Unos días atrás, el mandatario colombiano citó un tweet del investigador ambiental uruguayo, Eduardo Gudynas, quien cuestionó que la falta de agua potable en la capital se debe no solo a una crisis ambiental, sino también a una que es de carácter económico, sanitario y social; y expresó su preocupación por una situación que calificó de «emergencia» para todo el continente.
