El Mundial polémico y bajo sospecha que organizó el gobierno militar, utilizado para tapar las graves violaciones a los derechos humanos que sufría el país. Una multitud que festejó confundida. Futbolistas como Carrascosa de Argentina y Sepp Maier, arquero alemán se negaron a participar como señal de repudio.
Mientras continuamos la vigilia para el mundial de Qatar y con las ilusiones elevadas, repasamos la primera conquista de la selección Argentina, una historia agridulce: dictadura y fútbol, cuando la pasión sirvió para desviar la atención de lo importante.
Una pantalla para ocultar la realidad
En la tierra del gol se celebraba un Mundial, en medio de un terrible terrorismo de Estado que asolaba nuestro país en aquellos años. El primero de junio de 1978, la Copa tuvo lugar en Argentina, después de 16 años sin volver a suelo suramericano. Tuvo un costo de setecientos millones de dólares. Hacía dos que el país vivía en una dictadura encabezada por la Junta militar de Videla, Massera y Agosti, la realización de la Copa contaba con la complicidad de la Iglesia, se inauguró como «Mundial de la paz» en el discurso inicial de Videla al lado de João Havelange que celebraba su primer Mundial como presidente de la FIFA. Se organizó en medio de fuertes denuncias de violación a los derechos humanos y en una atmósfera de terror que había comenzado a imponer mecanismos atroces como los asesinatos selectivos, las torturas y las desapariciones forzadas.
El camino al título
El formato fue similar al de Alemania 74, dieciséis equipos en cuatro grupos. En el campeonato no hubo semifinales. En la segunda fase fueron dos grupos de cuatro equipos y el primero de cada uno clasificaba a la gran final. Tras vencer a los polacos por 2 a 0 y empatar sin goles con Brasil, el acceso a la final dependía de una victoria por cuatro anotaciones ante Perú, ya sin chances. Ese partido pasó a la historia por la sospechosa goleada que el local dio a un equipo peruano sin ánimos, con notoria pasividad en la última línea. La final se disputó entre Argentina y Holanda, en un encuentro en el que no sobresalió la técnica, pero sí la pasión y la voluntad de los dos equipos. 80 mil espectadores, inundaron el campo de juego con papelitos y serpentinas, y el partido terminó 1 a 1. En el tiempo suplementario, Kempes y Bertoni consiguieron dos goles que dejaron el título en casa.
Los goles del miedo
Mientras el país celebraba, a setecientos metros del Estadio Monumental, se oían otros gritos. En la Escuela de Mecánica de la Armada, funcionaba uno de los centros clandestinos de detención más sangrientos del gobierno de facto. A pesar de que la dictadura controlaba la información, muchos periodistas internacionales lograron mostrar realidades como la de las Madres de Plaza de Mayo, que ya daban indicios del tamaño de la tragedia. Eran las señales de que algo pasaba detrás de aquella cortina de humo en la que se convirtió la copa del mundo del 78 . El primer campeonato mundial que ganaba argentina, servía de antesala a 30 mil desaparecidos. ‘Los argentinos somos derechos y humanos’, rezaba el slogan de entonces.
Leopoldo Jacinto Luque, la gloria y el drama
Uno de los íconos de aquel equipo de Menotti, tuvo su propio drama en plena competencia mundialista. Antes de jugar ante Francia para sellar la clasificación a la segunda ronda, su hermano Cacho, se mató en un accidente automovilístico en la ruta que une Santa Fe y Buenos Aires, un viaje para ver el partido que terminó en desgracia. Al delantero decidieron no informarle la noticia hasta después del encuentro. Esa noche pasó de todo, el delantero brilló, fabricó el penal para que Passarella lo transforme en el primer gol y autor del segundo tras un bombazo para pasar a la siguiente fase y cerrar el 2 a 1 frente al equipo Galo. Al final del partido en un cruce desafortunado contra el defensor francés López, la caída le costó una lesión en su brazo derecho. Al día siguiente su familia asistió a la concentración argentina, el «pulpo» creyó que la visita se debía al golpe sufrido en el partido, pero la noticia era desgarradora, le comunicaron el fallecimiento de su hermano Oscar y el dolor por la novedad destronó al de la lesión. Se ausentó ante Italia y Polonia por el duelo y reapareció ante Brasil, luego le convirtió dos a Perú en la goleada y disputó la final ante Holanda. Levantó la copa al cielo, le dedicó la consagración a Cacho y con cuatro goles en el certámen, secundó a Kempes, el goleador del Mundial.
Cartel de Argentina 78
Arriba: Passarella (C), Bertoni, Olguín, Tarantini, Kempes, Fillol. Abajo: Gallego, Ardiles, Luque, Ortíz y Galván. Equipo argentino del Mundial 1978.
Manifestación en Francia que buscaba boicotear la realización del Mundial en Argentina durante la dictadura militar.
Gol de Leopoldo Jacinto Luque a Francia, era 2 a 1 final que sellaba la clasificación a la siguiente ronda. Al otro día el goleador se enteraría de la muerte de su hermano Oscar, cuando viajaba desde Santa Fe a verlo jugar el partido.
Jorge Rafael Videla, dictador argentino recibe a João Havelange, presidente de la FIFA para inaugurar el Mundial de 1978 en el Monumental.
