Los arengó para enfrentar una agenda parlamentaria que se presenta difícil para el oficialismo.
Hábil con las palabras y explícito en su lenguaje, ni bien pisó anoche la sede del Partido Justicialista, Aníbal Fernández desactivó cualquier bomba que lo pudiera estar esperando: "Yo también fui legislador y me rompía las pelotas cuando el Ejecutivo nos pedía que salga tal o cual ley", se compadeció el jefe de Gabinete con los legisladores del Frente para la Victoria que lo escuchaban en el auditorio del primer piso.
Tras recordar su paso como senador provincial en los 90, Fernández agregó un gesto de amable contención: "Voy a ser un jefe de gabinete con sensibilidad política. Los voy a escuchar y vamos a comer todos los asados que quieran. Vamos a discutir, nos vamos a matar, pero al final nos vamos a poner de acuerdo".
Los 85 diputados oficialistas presentes lo aplaudieron y marcharon en paz hacia el quincho donde el asado ya esperaba hace rato. La cena tuvo la función de reagrupar fuerzas y pasar revista a la tropa después de la derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas. El nuevo jefe de Gabinete llegó para arengar a sus diputados ante una agenda parlamentaria que se presenta cargada de temas conflictivos y una oposición envalentonada por el nuevo escenario político.
De los 111 diputados con los que cuenta el FPV hasta diciembre, en el despacho de Agustín Rossi tenían el dato de que unos cien se encontraban en Buenos Aires. De ellos, 85 ficharon anoche en la puerta de entrada de la sede Justicialista.
A las 20.20, Rossi abrió el encuentro reivindicando la gestión kirchnerista. "La gente no votó contra nuestro modelo y todo lo que hizo este Gobierno. Tendremos que dialogar más y buscar más consensos, pero seguimos siendo una primera minoría cómoda, con más del 40 por ciento de las bancas", evaluó. Y pidió a sus diputados "defender los intereses de la gente frente a las corporaciones". Entre ellas, enumeró a los ganaderos, industriales, los medios de comunicación y los jueces.
El presidente de la Cámara, Eduardo Fellner, alabó la forma en que Rossi viene conduciendo el bloque y abogó por su continuidad como presidente después de diciembre. Pareció un mensaje dirigido a Néstor Kirchner, al que nadie mencionó anoche.
La riojana Griselda Herrera fue la más eufórica defensora K. Eduardo Galantini y Juan Carlos Díaz Roig no desentonaron. "Nosotros, en Neuquén, siempre perdimos las legislativas y ganamos las ejecutivas", aportó esperanza Silvia Sapag. Enseguida llegó Aníbal y continuó el baño de optimismo. Ya se verá cuánto dura.
