Sus críticas a la conducción interna y sus diferencias con dirigentes cercanos a Máximo Kirchner marcan su nuevo rumbo político. A pesar de ello, mantiene su apoyo a Cristina Kirchner y lidera una nueva agrupación, respaldando al gobernador bonaerense en un complejo escenario peronista.
«Antes, obteníamos victorias incluso cuando nuestro juego no era el mejor; ahora, nos encontramos con derrotas a pesar de jugar mal. Y parece que no hay intención de cambiar nada». La referencia se sumerge en el lenguaje futbolístico, con un vestuario cerrado, para intentar explicar un cambio significativo que ha estado gestándose en el seno del kirchnerismo durante meses. Este cambio, aunque no ha sido explosivo, ha sido influenciado en gran medida por el estilo hermético adoptado por sus principales actores políticos: Andrés Larroque y Máximo Kirchner.
Conocido como «El Cuervo» debido a su ferviente apoyo al club San Lorenzo, Larroque lleva consigo la influencia del apellido Kirchner en su carrera política. Siendo uno de los miembros fundadores de La Cámpora, su nombre ha estado ligado al de Máximo Kirchner durante quince años, pero ahora se encuentran en distintos bandos dentro de la interna peronista. A pesar de ello, mantuvo una relación cercana con Cristina Kirchner, con quien aún mantiene comunicación. Néstor Kirchner lo respaldaba en los partidos de fútbol y en las reuniones en la quinta de Olivos, junto al núcleo original de La Cámpora.
Actualmente, Larroque se alinea con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, a quien insta a «respaldar» en medio de las tensiones internas dentro del kirchnerismo en un proceso de reajuste, con Máximo Kirchner y La Cámpora en constante conflicto con el mandatario provincial.
Larroque, quien ahora se desempeña como ministro de Desarrollo de la Comunidad en la provincia de Buenos Aires, ha sido formalmente catalogado como un «excamporista» desde hace poco más de un año, momento en el que dejó su cargo como secretario general de la organización. Siempre fiel a Néstor y Cristina Kirchner, ha abandonado la estructura de «La orga» que había marcado su trayectoria política, y ahora se encuentra en una vereda opuesta a la de sus antiguos compañeros, algunos de los cuales lo critican públicamente. A sus 47 años, desde febrero de 2023, Larroque lidera La Patria es el Otro, un grupo político que toma su nombre de un conocido lema camporista.
Su incursión inicial en la política se remonta a sus días como estudiante en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde entabló amistad con Mario «Marito» Firmenich, hijo del exlíder de Montoneros, quien sigue siendo uno de sus mejores amigos hasta hoy. Durante su tiempo en el colegio, Larroque ocupó diversos roles, desde delegado de división hasta presidente del centro de estudiantes en 1996, posición a la que accedió por aclamación en una asamblea conjunta con el trotskismo para derrotar a La Franja Morada.
Sin embargo, su relación con la política se gestó mucho antes, en el hogar de Miguel Ángel Larroque y Elena Morán. Durante la dictadura de 1976, sus padres, exmilitantes del Partido Comunista, brindaron refugio en su casa a un perseguido político, al que presentaron a sus hijos como un tío del que no se podía hablar fuera de casa.
Larroque participó activamente en el torneo de fútbol de exalumnos del Nacional hasta 2017, siendo uno de los principales protagonistas. Otros dirigentes surgidos de La Cámpora también destacaron en este campeonato, formando parte del equipo «El Petrolero«. La mudanza a Villa Elisa, en el partido de La Plata, fue uno de los motivos de su retiro del torneo, después de residir en un departamento en Constitución y luego cerca del Congreso, durante su mandato como diputado nacional.
Antes de ingresar al ámbito público, Larroque trabajó como cadete en un estudio contable, tras abandonar sus estudios de Historia. Sin embargo, su verdadera pasión siempre estuvo en la militancia política en villas de la Capital y el conurbano, participando en agrupaciones como la Corriente Martín Fierro y el Frente Barrial 19 de Diciembre.
Su primer cargo público llegó en 2009, durante la presidencia de Cristina Kirchner, cuando ocupó el cargo de director en la Subsecretaría para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia, tras haberse desempeñado como secretario general de La Cámpora. Pronto ascendió a subsecretario, luego de la renuncia de Marta Oyhanarte, donde conoció a su actual esposa, Mercedes Gallarreta, quien trabaja en la Cámara baja bonaerense.
Larroque se unió a La Cámpora en 2007, luego de conocer a Máximo Kirchner. Según lo detallado por Sued, fue el 26 de enero de 2007 cuando el hijo del presidente sorprendió a Larroque en su cumpleaños. Máximo Kirchner había establecido la organización poco antes en Río Gallegos, eligiendo el 28 de diciembre como fecha simbólica, recordando el día en que Néstor Kirchner recibió los atributos presidenciales de Héctor Cámpora en un acto en la Casa Rosada.
Aunque no formó parte de la conducción inicial, Larroque desempeñó un papel activo en la construcción de la organización en todo el país, según lo recuerdan desde el kirchnerismo bonaerense. Pronto se convirtió en una figura clave dentro de «La orga», al punto de que Máximo Kirchner lo designó como secretario general en 2008, durante el conflicto entre el kirchnerismo y el campo por la resolución 125. En aquellos días, Larroque fue uno de los dirigentes kirchneristas que se enfrentaron directamente a los ruralistas que intentaban llegar a la Plaza de Mayo.
Para entonces, Larroque ya era un visitante habitual de la quinta de Olivos, especialmente los viernes, cuando Néstor Kirchner organizaba partidos de fútbol y largas charlas. Además de Larroque, en ese círculo selecto se encontraban otros dirigentes del primer camporismo, como Juan Cabandié, José Ottavis, Eduardo de Pedro y Mariana Gras, entre otros.
La relación de ese grupo inicial de camporistas con Cristina Kirchner se afianzó tras el fallecimiento de Néstor Kirchner. Con ella, se estableció una especie de «cotidianidad«, según describe un individuo que está al tanto de esos lazos. Los «soldados del pingüino» se transformarían durante muchos años en los «soldados de Cristina».
En 2011, Larroque obtuvo un escaño por la ciudad de Buenos Aires, posición que renovó en 2015 (formando parte de la misma lista que Kicillof, quien también ganó un asiento por el territorio porteño). En 2019, fue reelegido como diputado nacional, esta vez representando a la provincia de Buenos Aires, donde formó parte de la lista del Frente de Todos encabezada por Sergio Massa. Aunque ocupó el séptimo lugar en la lista, abandonó su banca poco después de asumir.
En mayo de 2020, asumió el cargo de ministro de Desarrollo de la Comunidad en la provincia de Buenos Aires bajo la administración de Kicillof, posición que aún conserva. Este cambio no fue el resultado de un distanciamiento que ocurriría años más tarde, sino más bien un cambio rutinario dentro de La Cámpora: remplazó a Fernanda Raverta, quien dejó el cargo para dirigir la Anses bajo la presidencia de Alberto Fernández. En el Congreso, su lugar fue ocupado por Lisandro Bormioli, un dirigente peronista de Pergamino.
Como ministro de Desarrollo de la Comunidad, Larroque enfrentó su momento de mayor visibilidad durante una ocupación de tierras en Guernica (partido de Presidente Perón) que se extendió desde julio hasta octubre de 2020. Larroque y su equipo se establecieron en el terreno tomado y negociaron acuerdos con algunos de los ocupantes para que abandonaran el lugar, a cambio de recibir asistencia estatal para mejorar sus viviendas o para obtener viviendas nuevas. El 29 de octubre de 2020, la policía bonaerense desalojó a los ocupantes restantes en un operativo dirigido por el entonces ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni.
La trayectoria política de Larroque estuvo definida durante 15 años por su participación en La Cámpora, independientemente de los cargos públicos que ocupó en las diferentes etapas del kirchnerismo como miembro de esa organización. Dejó su cargo como secretario general de «La orga» en marzo de 2023, siendo reemplazado por Lucía Cámpora, sobrina nieta de Héctor Cámpora, el expresidente que facilitó el regreso de Juan Domingo Perón a la presidencia en 1973 y cuyo nombre inspiró la denominación de La Cámpora.
La salida de Larroque de La Cámpora marcó el final de un largo proceso de críticas internas, siempre llevadas a cabo en un ambiente de vestuario cerrado, protagonizado por el actual ministro de Kicillof. Según fuentes cercanas, Larroque se alejó del camino trazado por Máximo Kirchner y comenzó a abogar por cambios en las dinámicas políticas del grupo, que percibía como demasiado cerrado y autoreferencial. Una frase que ilustra este distanciamiento es la de uno de los testigos del proceso de separación: «Antes, jugábamos mal y ganábamos; ahora, jugamos mal y perdemos. Y no se quiere cambiar nada».
Larroque critica el protagonismo que ciertas consignas y reivindicaciones progresistas han alcanzado en la agenda del peronismo en los últimos tiempos, como la despenalización del aborto o la promoción de leyes como la del etiquetado frontal de alimentos. Dentro del kirchnerismo, aboga por una renovación doctrinaria que, sin embargo, busca enraizarse en los principios fundamentales del peronismo, en los preceptos de Perón.
Su relación con Máximo Kirchner, que alguna vez fue de amistad, está rota. Según fuentes cercanas, tuvieron una conversación hace meses, durante la cual Larroque expresó sus críticas, pero no lograron llegar a un acuerdo. En cambio, mantiene un diálogo abierto con Cristina Kirchner. Según informaciones provenientes de círculos del kirchnerismo más duro, en 2023 Larroque se comunicó con ella y no con Máximo.
A diferencia de la cercanía que solía tener en otros tiempos, las visitas de Larroque a Cristina se han vuelto más esporádicas desde que se posicionó abiertamente en la vereda opuesta a Máximo Kirchner: según describen fuentes del mismo sector, se limitan a una frecuencia mensual.
Las discrepancias con Máximo fueron aumentando. Al igual que muchos dirigentes del kirchnerismo más tradicional, Larroque fue uno de los sorprendidos por la renuncia del diputado a la jefatura del bloque del Frente de Todos en febrero de 2022, cuando se aprobó el acuerdo del gobierno de Alberto Fernández con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Aunque siempre fue crítico del expresidente, Larroque no respaldó la decisión de renunciar de Máximo. Posteriormente, incrementó sus críticas contra Fernández, siguiendo la distancia que ya había establecido el líder de La Cámpora. En mayo de 2022, declaró: “Nosotros formamos esta fuerza, llamamos a Alberto y ganamos las elecciones; no es que Alberto se va a llevar el Gobierno en el bolsillo, eso sería incorrecto. El Gobierno es nuestro”. En diciembre de 2023, cuando Fernández, a pocos días de concluir su mandato, dijo que la pobreza (entonces del 40,1%) estaba «mal medida», Larroque respondió: “Me dio un poco de pena”. Inicialmente, sus críticas se dirigieron hacia el exministro de Economía Martín Guzmán, quien había sido blanco de las críticas de La Cámpora durante el gobierno del Frente de Todos.
La relación con De Pedro tampoco es armoniosa. Larroque critica su desempeño como ministro del Interior durante el gobierno de Fernández, especialmente a raíz de las derrotas electorales sufridas por el peronismo en varias provincias. La caída de Massa frente a Javier Milei causó divisiones y ajustes de cuentas dentro del peronismo.
Alejado de La Cámpora, Larroque se ha convertido en uno de los principales promotores de Kicillof dentro del complejo entramado del peronismo fuera del poder nacional. Su agrupación, La Patria es el Otro, es un frente que reúne a diversas organizaciones kirchneristas que estaban dispersas. Bajo esta bandera, el gobernador bonaerense y sus aliados se han unido en varias protestas contra el Gobierno. Larroque siempre está entre los primeros en recibir al mandatario en estos eventos, como en la marcha en reclamo del presupuesto para las universidades públicas o en la movilización que acompañó el primer paro de la CGT en enero.
El sábado 11 de mayo, Larroque lideró un encuentro juvenil de su nueva organización política en Ensenada, cargado de consignas propias del kirchnerismo más radical, donde respaldar a Axel fue una de las principales consignas. El evento tuvo lugar en el Complejo Cristina Kirchner, en Punta Lara, un predio municipal del distrito gobernado por Mario Secco, uno de los intendentes más alineados con Kicillof y el kirchnerismo. Aunque Secco no participó, estuvo presente el Frente Grande, partido que él preside.
Larroque se convirtió en el blanco favorito de sus excompañeros de La Cámpora después de una polémica declaración que pronunció en la quinta que perteneció a Juan y Eva Perón, en San Vicente, durante un acto junto a Kicillof. Su frase, «¿Qué es la conducción de Cristina, que tres ñatos te manden un WhatsApp?», desató la controversia. En un raro enfrentamiento público entre dirigentes que ya no compartían vestuario, Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y una de las principales figuras del camporismo para la gobernación en 2027, fue una de las que lo cuestionó, junto con el senador Mariano Recalde, líder del PJ porteño y referente de La Cámpora en la ciudad de Buenos Aires.
Los «tres ñatos» mencionados por Larroque son dirigentes muy cercanos a Máximo Kirchner. Uno de ellos es Martín Rodríguez, actual diputado provincial bonaerense y referente de La Cámpora en Hurlingham, donde la agrupación del hijo de la expresidenta libró una dura batalla interna con el exjefe comunal Juan Zabaleta, a quien vencieron para luego ganar las elecciones y hacerse con el gobierno local con Damián Selci. Larroque y Rodríguez comparten un pasado en común: fueron cuñados, ya que Rodríguez fue pareja de Mariana, la hermana del ministro.
El segundo de los «ñatos» es Facundo Tignanelli, oriundo de La Matanza, quien volvió a ocupar un escaño en la Cámara de Diputados bonaerense al suceder a Federico Otermín, quien dejó la presidencia de la Cámara para asumir como intendente de Lomas de Zamora. Tignanelli preside el bloque de Unión por la Patria. En La Matanza, La Cámpora enfrentó momentos de tensión durante la conformación de listas con el intendente local, Fernando Espinoza.
El último de los mencionados por Larroque es Emmanuel González Santalla, un senador bonaerense que milita en La Cámpora de Avellaneda. La relación entre el camporismo local y el intendente Jorge Ferraresi es tensa, ya que el jefe comunal es uno de los principales impulsores de Kicillof en la interna peronista bonaerense frente a Máximo Kirchner.
Desde dentro de La Cámpora, una fuente considera que la salida de Larroque de la organización ocurrió «en medio de un recambio interno generacional en el que ascendieron dirigentes como Martín Rodríguez y Tignanelli«. Esta misma fuente advierte que «él rompe y no se lleva mucho» a su nueva organización, señalando que aunque cuestiona a los «ñatos», son precisamente los mecanismos que también lo impulsaron a él. Además, relativiza las diferencias planteadas por Larroque, sugiriendo que son más metodológicas que políticas. Sin embargo, advierte: «Es preocupante que haya un aparato funcionando para cuestionar en este contexto. Porque si Larroque se va, luego vendrán [con críticas] Hugo Yasky, Mario Secco, y otros».
Un dirigente peronista que mantiene un buen diálogo con La Cámpora sugiere que, lejos de los reflectores públicos, en la base camporista hay acuerdo con muchos de los cuestionamientos planteados por el ministro de Kicillof. La fuente agrega que Larroque, a pesar de su distanciamiento con Máximo, no abandonará el liderazgo de Cristina Kirchner. En este sentido, comparte este enfoque con el gobernador.
