El subsecretario de políticas universitarias viene de girar un aumento de un 70% a los presupuestos, número que sirve a cuentagotas para que estas paguen los servicios básicos. Detrás de eso, este funcionario ex peronista tiene un largo historial de ninguneo y amenazas a rectores, con la promesa de «fundir» las casas de altos estudios públicas. ¿Quién es? ¿Cómo gestiona?
El jueves hubo un paro universitario al que adhirieron la mayoría de las casas de altos estudios del país. El mismo estuvo fundamentado en la realidad que cualquiera que haya pisado una Universidad en los últimos días conoce: El presupuesto no alcanza para cubrir los gastos.
No solo los docentes no cobran, sino que el personal tercerizado de limpieza, mantenimiento y seguridad debe ser reducido, lo que se traduce en menor calidad de servicios para los estudiantes. A su vez, si no fuera por el aumento del 70% a la tasa presupuestaria que el gobierno nacional giró recién anteayer, luego de muchas presiones, la mayoría de las universidades no hubieran podido sustentar las tarifas de servicios básicos (luz, agua y gas).
«No cobro lo que trabajo, la administración me dice que no sabe que hacer y yo le creo, viene de más arriba la cosa», admite un empleado de una gran universidad pública del norte.
¿QUIÉN ES EL HACEDOR DE ESTA DES-POLÍICA?
‘Aquí se aprende a amar a Perón‘ decía el principal lema de la facción de la Juventud Peronista, Guardia de Hierro. El ex Secretario General de esta agrupación que se disolvió con el fallecimiento de Juan Domingo Perón, es Alejandro ‘Gallego’ Álvarez. La relevancia de este dato es que su hijo, de mismo nombre y apellido, es el actual encargado de atender a las universidades en el gobierno nacional.
Alejandro Álvarez es subsecretario de políticas universitarias en el Ministerio de Capital Humano de la Nación. Seguramente, recibir el apodo ‘Killer’ de universidades públicas le siente bien, ya que tiene antecedentes de destratar a los rectores y representantes universitarios en las reuniones que mantiene.
En sus inicios, Álvarez fue peronista, como su padre, pero más acercado a la derecha doctrinaria. En 2003 trabajó con Tulio del Bono en la Dirección de Ciencia y Tecnología de la Nación. Luego, fue asesor de Daniel Filmus y, posteriormente, del diputado Gustavo Marconato.
El Gordo Dan, conocido en las redes sociales, fue su iniciador en el mundito liberal, luego de alejarse del peronismo por conveniencia política, es decir, sin haber encontrado un lugar de protagonismo.
Su superior, el secretario de educación Carlos Torrendell, no lo aprecia mucho, ya que quería poner un nombre propio en dicho lugar y Álvarez fue impuesto desde más arriba, aunque las fuentes consultadas no aclaran el nombre de quien articuló dicha maniobra.
¿CÓMO GESTIONA ÁLVAREZ?
Sin experiencia en lugares de alta gestión más allá de los periféricos cargos que ocupó con el peronismo, Álvarez debe manejar un área que Milei admitió públicamente en varias ocasiones que quiere «recortar al máximo».
«Mi universidad necesita los fondos para sustentar carreras de tecnología, de aquí salen científicos reconocidos en todo el país. Se lo pude explicar por videoconferencia e hizo caso omiso sin ni siquiera fingir interés» dijo un rector de una universidad alejada de la city porteña, cuyo alumnado seguramente necesita la atención de Álvarez.
Más allá de los testimonios personales de cada rector, que varían dependiendo la especialización de su universidad (si es que la tiene), todos repiten la misma formula: Que Álvarez los trata de «casta» y «ladrones«, previo a ser extremadamente confrontativo y destratar la propia existencia de sus universidades.
En cuanto al caso de la Universidad de Buenos Aires, el principal objetivo de Álvarez es desfinanciar los recursos destinados al Ciclo Básico Común (C.B.C.), si bien esto es un tema de la administración interna de la casa de altos estudios.
La gestión no solo es austera y propicia a aplicar destratos, sino que también fuentes informan que es corrupta: Según un rector le informó al medio colega LaPoliticaOnline, Álvarez tiene preferencia por el rector de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y le habría girado fondos que necesitaban, por este amiguismo.
La pregunta termina siendo: ¿Hasta que punto el discurso de la austeridad sirve para eclipsar a un funcionario que no funciona?
