El Secretario de Articulación del Ministerio de Ciencia y Tecnología visitó San Martín y dialogó con LaNoticiaWeb. Reflexionó sobre el rol del radicalismo en Cambiemos y pidió que se dé mayor participación a los menores de 40 que tiene la UCR en todo el país. Dijo que buscan la continuidad de una política de Estado, con federalización y mejora de la calidad de vida. Explicó la relación del Ministerio con la UNSAM. Pensando en las elecciones, afirmó: “El cambio somos nosotros, y ellos son el retorno del pasado. Soy muy optimista”.
El Secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Agustín Campero, de genética radical, visitó San Martín convocado por Raúl Rodríguez y Nora Arana. Estuvo en la fábrica de luminarias Strand y mantuvo un encuentro con dirigentes de la Unión Industrial encabezados por Joaquín Sabella.
Antes de comenzar la recorrida, Campero dialogó con LaNoticiaWeb y repasó los principales objetivos del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la relación con la UNSAM y su postura sobre el rol que le toca al radicalismo en Cambiemos.
¿Cómo está la situación dela Ciencia y la Tecnología en Argentina y respecto al trabajo que hacen en el Ministerio?
Es una de las mejores cosas que tenemos en Argentina, con trayectoria y capacidad. Somos el único país de Latinoamérica con 3 premios nobeles científicos. Nos proponemos mejorar. La continuidad del Ministro Barañao fue algo acertado. Sabe mucho y es buen Ministro, tiene consenso, y es un buen signo que haya políticas de Estado para mejorar la calidad de vida, con Educación, Ciencia y Tecnología, e Infraestructura. Tener continuidad es saludable. Hoy nos concentramos en fortalecer dos puntos pendientes. El primer gran objetivo es mayor federalización. Queremos más capacidad científica en todo el país. Hacemos muchas inversiones en el interior y desarrollamos un programa para llevar especialistas a todas las regiones, junto a las provincias y a las instituciones de todo el país. Uno de los pasos adelante de este gobierno es no considerar a la Ciencia y Tecnología como un compartimento estanco, sino como obra de todo el gobierno y todos los Ministerios. Esto es bastante novedoso.
El segundo gran objetivo es el impacto que tenga la Ciencia y Tecnología en la calidad de vida y en la posibilidad de generar más empleo e innovación. Necesitamos que el sector privado se involucre mucho más, porque da mayor capacidad a las empresas de competir y generar trabajo. Eso es una cuestión cultural. No depende solo de nosotros porque se involucran políticas impositivas, pyme, de empleo, internacional.
Está atravesada la actividad multiministerial en todos lados.
Sí. Son muy habituales las reuniones interministeriales. Algunas se producen en nuestro Ministerio. Por ejemplo: estamos avanzando en temas sensibles relacionado con la mal llamada Ley de Registro de violadores. Nuestro Ministerio tiene responsabilidades asignadas por ley para acreditar laboratorios de genética forense. La ley y la reglamentación de los Ministerios de Seguridad y Justicia es perfeccionable. Nosotros estamos involucrados en ese seguimiento, y sobre todo en el equipamiento de los laboratorios. Algunas provincias están muy bien, y otras no. Queremos perfeccionar y equipar laboratorios y capacitar gente. Siempre buscamos sacar de la coyuntura y pensar en cuestiones estratégicas.
¿Cómo es el vínculo con las Universidades? En San Martín tenemos a la UNSAM que siempre tuvo proyectos con el Ministerio.
La Ciencia y la Tecnología tienen un montón de instituciones. Nosotros tenemos a cargo al CONICET y a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, responsable de los satélites. En poco tiempo vamos a tener lanzadores para nuestros propios satélites. Hoy solamente 11 países tienen esta tecnología. Entre todas las instituciones están las universidades, que dan trabajo a la mayoría de los científicos de Argentina. Junto al CONICET son las principales generadoras de empleo científico. Del 2013 al 2015 la inversión de Tecnología en Universidades bajó en términos porcentuales del 3% al 0,5%. Nuestro gobierno triplicó esa asignación en el último presupuesto. Esa es una señal importante para considerar prioritarias a las universidades. Ahora estamos generando un programa de fortalecimiento de investigación de las universidades, en conjunto con los rectores y el Ministerio de Educación para fortalecer la investigación.
La Universidad de San Martín es una excepción, porque es muy buena en Ciencia y Tecnología, tiene muchos investigadores de primera, laboratorios muy buenos. Y nosotros estamos para asistir a los que no tienen nada y tejer una capilaridad en todas las regiones. Con la UNSAM tenemos una relación intensa. Con actividades espaciales ahora desarrollaron una carrera y hay un instituto de investigación, y hay muchas actividades académicas.
Cuando todos especulaban con el rol del radicalismo en Cambiemos, llegó la Convención Nacional en La Plata y ratificó la pertenencia en la coalición de gobierno y la decisión que se había tomado en Gualeguaychú. ¿Había muchas voces internas que cuestionaban la participación en el gobierno?
No. Hay muchos matices. Hay un gran consenso de que el radicalismo pertenece a Cambiemos, que se hizo porque el radicalismo participó activamente. Fuimos los primeros que nos involucramos. Frente a esta nueva etapa con fortalecimiento de la Democracia, de la República, respeto por las libertades, no pisotear las instituciones, mejor calidad de vida, una economía con perspectivas de desarrollo, entendemos que vamos bien encaminados. El radicalismo acompaña eso casi en su totalidad. Después hay matices en las relaciones con cada provincia, el nivel de injerencia que todos queremos en el gobierno, y cómo debe ser el futuro. Yo creo que la injerencia del radicalismo debe ser mayor. Conozco al radicalismo de todo el país, a sus especialistas para ocupar los cargos más altos. Tenemos la gente. Y tenemos capacidades políticas. Los tiempos políticos son fundamentales. Lo que más nos importa es que Argentina salga adelante. Los radicales todos trabajan para eso. Somos optimistas respecto al futuro. El gobierno nacional está bien encaminado y va a superar las dificultades. Estoy contento de formar parte de este gobierno y de ser representante del radicalismo. A la provincia de Buenos Aires le va a ir muy bien. Nuestros gobernadores en el interior tienen imagen muy alta, y podemos ganar en provincias nuevas donde estamos cerca, con nuestros hombres como puntas de lanza. Uno de los desafíos es modernizarse, proyectar a la gente joven que tenemos. Soy de la idea de que en nuestras listas la mitad de los candidatos tienen que ser mujeres, y también tienen que haber menores de 40 años. Yo estoy autoexcluido porque tengo 44.
¿Y Manes cuantos años tiene?
No, tiene más que yo. Hay que acompañar a los hombres y mujeres que tenemos, y proyectar nuestro futuro. Hay que ponerlos en primer plano. Eso está relegado en el radicalismo.
¿Cuán importantes son estas elecciones realmente? El presidente dijo que sería un fracaso perder, pero la gobernador afirmó que no es la muerte de nadie un mal resultado.
La elección es importante como todas las elecciones, porque el pueblo elije sus representantes. El resultado después se mide. Creo que al gobierno le va a ir muy bien, a todos los que estamos involucrados. Uno de los signos de los tiempos es que Argentina sigue apostando por el cambio, no quiere dar marcha atrás. Esa es la clave. Lo siento en todo el país. Veo los reclamos y cuentas pendientes, y frente a las otras opciones la gente tiene confianza en que este gobierno siga avanzando. Y nosotros vamos a estar a la altura de las demandas, las interpretamos, somos conscientes de eso. Escuchamos a la gente.
¿Les modifica la estrategia política que Cristina Kirchner salga o no a jugar como candidata, o que sea Randazzo?
Entiendo que no en la estrategia principal. Por supuesto que tienen distinto calibre. Al final todo se va a traducir en volver al pasado o seguir apostando al cambio. Y el cambio somos nosotros, y ellos son el retorno del pasado.
