Durante la campaña, los referentes de La Libertad Avanza apuntaron contra la ESI y cualquier otro derecho conquistado en los últimos años. Las expresiones salieron desde estudios de televisión, casi sin intervención de los periodistas de turno. Esos discursos de odio primero se multiplicaron en las redes y, luego, empiezan a calar en la realidad social. Denuncias de agresiones en La Rioja y el conurbano. Los números que alarman.
Durante todo el 2023, los distintos referentes de La Libertad Avanza fueron desparramando declaraciones polémicas y conservadores contra todos los grupos sociales y las minorías que en los últimos años avanzaron en la conquista de derechos.
Uno de los grupos más denigrados por los libertarios es el colectivo LGTBQ+.
La diputada electa y futura canciller del gobierno de Milei, Diana Mondino, comparó el matrimonio igualitario con tener piojos y dijo que “si vos preferís no bañarte y estar lleno de piojos y es tu elección, listo, después no te quejes si hay alguien que no le gusta que tengas piojos”
Durante la campaña, también el propio Milei lanzó semanalmente agravios con estas comunidades. «¿Qué me importa a mí cuál es tu elección sexual? Suponete que vos querés estar con un elefante, si tenés el consentimiento del elefante problema tuyo y del elefante», sostuvo el referente libertario en diálogo con el periodista peruano Jaime Bayly.
Este tipo de declaraciones siempre fueron repudiadas por organismos, organizaciones de la diversidad sexual y personalidades de los feminismos, la ciencia y la cultura. Pero los militantes y usuarios de redes de LLA utilizan estos agravios para redoblar la apuesta, canalizar todo su odio en Twitter y, cada vez más, agredir con insultos y ataques en la vía pública.
Ahora que el triunfo de Milei es una realidad, las denuncias de agresiones se empiezan a multiplicar en distintos puntos del país.
EL CASO EN LA RIOJA
Un joven recibió una brutal golpiza después de participar de la 14° Marcha del Orgullo que se llevó a cabo en La Rioja. Facundo Sayavedra, la víctima del brutal episodio, había concurrido con sus amigos a la tradicional jornada de lucha y luego se dirigió hacia un bar céntrico con el mismo grupo.
Ya volviendo a su casa, a cinco cuadras aproximadamente, varios hombres comenzaron a gritarle sin piedad desde la otra vereda. «Puto, sucio, te vamos a matar», comenzaron diciendo los agresores que, acto seguido, lo golpearon por la nuca, lo desestabilizaron y a partir de ahí comenzaron a propinarle una golpiza interminable.
Facundo, indefenso, pedía por favor que pararan de golpearlo, pero esa suplica fue en vano, ya que los agresores continuaron pegándole por todo el cuerpo hasta hacerle perder el conocimiento.
Con un acentuado traumatismo de cráneo con dos coágulos, toda la cara inflamada, raspones en todo el cuerpo y mucho dolor en las costillas y pecho, Facundo agregó: “Parecía que me habían revolcado por todo el piso, estaba lleno de tierra. Yo tengo una discapacidad en el oído derecho desde los 2 años y en medio de la golpiza les pedí que no me pegaran en el oído porque ¿te imaginas perder el otro oído?”
OTRO CASO EN BUENOS AIRES
La semana pasada la situación que atravesó une docente de música, no binarie, de 34 años, en un colectivo encendió las alertas de toda la comunidad LGTB+ a nivel nacional.
El ataque sucedió a las 8.15 de la mañana del miércoles 23 de noviembre de 2023 a bordo de un interno de la línea 561, unas cuadras antes de llegar a la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. De pronto, una pasajera que estaba a punto de bajarse atacó con brutalidad a una docente con guardapolvo, que viajaba sentada, tranquila y tomando mate.
La mujer no paraba de gritarle “maestra hija de puta, las putas tortilleras como vos me tienen harta”.
La docente agredida no quiere que se conozca su nombre, y que nunca tuvo problemas de discriminación en el sistema educativo. “No creí que vivía rodeada de tanto odio”, respondió la misma tarde de los hechos.
LOS NÚMEROS DE LAS DENUNCIAS
Durante la campaña, cuando ya se duplicaron las denuncias por agresiones y discriminaciones, se conocieron números que alarmaron al colectivo.
En junio, un grupo de investigadores del Conicet dio a conocer los incipientes resultados del 1° Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad Sexual y Genérica en Argentina. Aunque aún no terminó –hay tiempo para completarlo hasta fines de julio–, el trabajo ya está revelando los primeros datos demográficos y sociales de este colectivo.
Además, del estudio también se desprenden algunas observaciones sociales –en ocasiones no muy alentadoras– sobre nuestra comunidad. Por ejemplo, cuatro de cada diez participantes de la encuesta (40,8%) de todas las personas trans, travestis, no binaries o género fluido afirmaron haber sufrido “discriminación”, “agresiones” o “acoso” debido a su identidad de género, en los últimos 12 meses.
Otros dos datos significativos que surgen de la encuesta son los siguientes: “En el último año, el 18,3% de los respondentes afirmó haber sido agredidx o discriminadx por compañerxs de trabajo o clientes, ya sea por su orientación sexual y/o por su identidad de género”.
Y lo que es aún más complejo de entender, el 20,5% dijo haber recibido mala atención o maltrato en servicios de salud o por algún profesional de la salud debido a su orientación sexual o identidad de género.
