Las polemicas explicaciones de Manuel Adorni sobre su patrimonio encajan casi a la perfección con la visión que Javier Milei defendió durante años sobre la evasión fiscal y el dinero fuera del sistema formal.
La crisis patrimonial que atraviesa Manuel Adorni amenaza con convertirse en uno de los mayores problemas políticos para Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada. No sólo por la magnitud de las cifras involucradas ni por la investigación judicial que busca determinar si existieron irregularidades en la evolución de su patrimonio. El problema para el Presidente aparece porque las explicaciones que dio su jefe de Gabinete se apoyan sobre una idea que el propio Milei promovió durante años: que esconder dinero del Estado no constituye una conducta reprochable sino una forma legítima de proteger el fruto del trabajo propio.
Adorni reconoció esta semana que durante años mantuvo junto a su esposa, Bettina Angeletti, ahorros no declarados. “Ahorramos en negro como todos los argentinos”, afirmó durante una entrevista televisiva. Según explicó, esos fondos fueron obtenidos antes de ingresar a la función pública y permanecieron fuera de los registros oficiales hasta que una reconstrucción patrimonial impulsada por sus abogados derivó en la presentación de declaraciones juradas rectificativas. El funcionario sostuvo que se trató de recursos acumulados durante más de dos décadas de actividad privada y que una parte importante provino de inversiones en criptomonedas.
Las rectificaciones modificaron de forma drástica la fotografía de su patrimonio. La declaración jurada que había presentado originalmente informaba bienes por poco más de 107 millones de pesos. Tras las correcciones, el patrimonio correspondiente al período fiscal 2024 trepó a más de 662 millones de pesos. La presentación de 2025 elevó la cifra hasta superar los 944 millones. También aparecieron activos que antes no figuraban, entre ellos casi 389 mil dólares y diversas tenencias en criptomonedas que posteriormente fueron vendidas.
La revisión de esos números derivó en preguntas que todavía no encontraron respuestas definitivas. Los investigadores analizan la compra de una vivienda en el barrio privado Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, un departamento en Caballito, las refacciones realizadas en esos inmuebles y distintos movimientos financieros que quedaron bajo observación. La discusión también alcanza el costo de las obras efectuadas en la propiedad de Indio Cuá y la diferencia entre los montos que declara el funcionario y los que mencionaron otros protagonistas del expediente judicial.
Sin embargo, la dimensión más incómoda del caso para el oficialismo no surge de las planillas patrimoniales sino del terreno político. Cada vez que Adorni intenta justificar por qué mantuvo dinero en negro durante años, reaparecen declaraciones de Milei que convierten al jefe de Gabinete en un ejemplo casi perfecto de la doctrina libertaria sobre los impuestos y la relación de los ciudadanos con el Estado.
En abril de 2024, durante una exposición ante empresarios en el Foro Llao Llao, Milei sostuvo: «Es un héroe, el que fuga es un héroe: logró escaparse de las garras del Estado». Lejos de tratarse de una frase aislada, profundizó esa idea al afirmar: «Y la verdad que, si lo compran en negro, mejor porque así no tienen que pagar un montón de impuestos estúpidos que hay». El mensaje resultó contundente: para el Presidente, el problema no era quien ocultaba dinero sino el Estado que intentaba recaudarlo.
Esa visión volvió a aparecer meses después durante una entrevista televisiva. Allí sostuvo que quienes conservaban recursos fuera del sistema no cometían ninguna falta moral. «OK, el que no se pudo escapar, lo lamento, digamos. El otro no hizo nada malo», afirmó. Cuando le señalaron que esa situación perjudicaba a quienes sí cumplían con sus obligaciones tributarias, redobló la apuesta: «Ese quizás no tuvo el talento o no tuvo las agallas o no tuvo lo que fuera como para no para salir del sistema».
Por eso la situación de Adorni presenta una dificultad política singular para la Casa Rosada. El funcionario no recurrió a una defensa basada en el desconocimiento, en un error administrativo o en una equivocación contable menor. Su explicación apuntó a justificar la existencia de ahorros en negro acumulados durante años. Es decir, describió una conducta que coincide con aquello que Milei elogió públicamente en reiteradas oportunidades antes y después de asumir la Presidencia.
La Justicia determinará si las explicaciones del jefe de Gabinete alcanzan para despejar las sospechas sobre la evolución de su patrimonio. También deberá establecer si las rectificaciones realizadas cierran todas las inconsistencias detectadas en sus declaraciones juradas. Pero en el plano político el daño ya quedó instalado. Cada revelación sobre los fondos no declarados de Adorni reactiva un archivo incómodo para el Presidente y expone una contradicción difícil de resolver: resulta complejo condenar una conducta que durante años fue presentada como una muestra de talento, valentía o incluso heroísmo.
