Las abstenciones no podrían superar los votos afirmativos; fallo en Senado como antecedente.
Apenas el presidente Alberto Fernández anunció el entendimiento con el FMI, comenzaron las especulaciones sobre los votos que reunirá el Gobierno para aprobar el acuerdo que todavía se desconoce.
El tablero se reordenó con el anuncio del viernes porque sacó del medio al fantasma del default, pero volvió a sobresaltarse dos días después por la renuncia del diputado Máximo Kirchner a la presidencia del bloque del Frente de Todos en la Cámara Baja.
Con la dimisión definió su rechazo a los términos de la renegociación y a las consecuencias que provocará su aplicación en los próximos años. Los reacomodamientos no terminaron, pero en el Congreso ya hay pronósticos de una virtual aprobación del acuerdo, aunque todavía se desconoce la letra chica.
En el Congreso no habrán definiciones definitivas hasta que el ministro de Economía Martín Guzmán asista a explicar el texto del acuerdo, es decir, cuando cuente cómo llegará a cumplir las metas previstas en la carta de intención. Pero la aritmética de voluntades en la Cámara de Diputados no esperará a ese momento: ya comenzaron los cálculos sobre cuantos votos puede reunir un eventual acuerdo con el FMI. Por ahora no se sabe si el texto ingresará por el Senado o por la Cámara Baja.
Los votos bloque por bloque; ¿y la abstención?
Luego de esa señal, los eventuales números del oficialismo estarán divididos entre quienes buscarán ser orgánicos con la Casa Rosada y quienes busquen impulsar cambios en un acuerdo que posiblemente sea debatido a libro cerrado.
La salida no es un invento del oficialismo. El bloque que responde al gobernador cordobés Juan Schiaretti fue el primero en definir su posición. Los tres diputados que integran el bloque Córdoba Federal se abstendrán, pero darán quórum porque consideran que las consecuencias del acuerdo son responsabilidad de Gobierno.
No hay certezas sobre la decisión que adoptarán los demás socios del interbloque Federal, que lidera Topo Rodríguez, donde conviven lavagnistas con socialistas santafesinos.
En el interbloque Provincias Unidas, que comparten los diputados del Frente de la Concordia Misionero y de Juntos Somos Río Negro, es posible que voten a favor y se sumen a la opción mayoritaria del oficialismo.
En Juntos por el Cambio el panorama combina posibles abstenciones con respaldos. En principio la renegociación no les resulta ajena porque se trata de una deuda de 57.000 millones de dólares contraída durante la gestión de Mauricio Macri.
La paternidad del crédito más grande en la historia del organismo financiero tiene su impacto dentro de la coalición opositora. Las costuras quedaron expuestas cuando el gobernador jujeño y titular del Comité Nacional de la UCR, Gerardo Morales se mostró dispuesto a escuchar al ministro de Economía, Martín Guzmán, para conocer detalles de la negociación. «Nosotros contrajimos la deuda, lo menos que podemos hacer es ir y escuchar» dijo el mandatario y tomó distancia de la posición de Macri y de la titular del PRO, Patricia Bullrich.
En ese marco crece la posibilidad en la oposición de abstenerse. Una manera de dar quórum para facilitarle la herramienta al Gobierno, pero al mismo tiempo no quedar pegados en un eventual mal acuerdo o bien darle impulso a la Casa Rosada, que tendrá dificultades para reelegir.
Sin embargo, el Congreso y el Gobierno se enfrentan a un problema técnico. Las abstenciones no pueden superar los votos afirmativos. De hecho, tampoco queda clara cuál es la posición de muchos legisladores del propio Frente de Todos que responden a Máximo Kirchner, y que también podrían abstenerse. En la Cámara de Diputados nunca ha sucedido, pero incluso, en el Senado, hay un fallo de la Justicia que indica que las abstenciones no podrían superar a los votos afirmativos, como precedente.
