El «CEO del año» remató activos estratégicos, pero no logró equilibrar la compañía.
Es sabido que el gobierno de Javier Milei y, principalmente, Santiago Caputo, vende al presidente de YPF, Horacio Marin, como «el CEO del año».
Sin embargo, los números contradicen ese relato: El último trimestre publicado cerró con USD 4.643 millones de facturación, una pérdida de USD 198 millones y un flujo de caja negativo de USD 759 millones.
En los tres trimestres publicados del 2025 -faltan los números del último trimestre que se conocerán en marzo-, la petrolera de bandera bajo gestión libertaria, acumuló pérdidas por USD 150 millones.
Más preocupante, el flujo de caja libre, el dinero que queda después de pagar todo lo que hay que pagar, suma un rojo de USD 2.081 millones.
El agravamiento de la deuda completa el cuadro opaco de una gestión con muy buena prensa gracias al presupuesto desmesurado de publicidad (que llegaría a USD 100 millones sólo en 2025). En diciembre de 2024 la deuda era de USD 6.800 millones y sobre el cierre de este año trepó a 9.595 millones.
Para tapar los agujeros de su gestión, Marín remató activos estratégicos. El caso más escandaloso es Profertil. Una empresa líder en fertilizantes, con un Ebitda anual cercano a los 235 millones de dólares, una planta en Bahía Blanca que produce 1,3 millones de toneladas de urea y cubre el 60% del consumo local.
