La ministra de Seguridad amenazó con presentar una lista propia tras que las negociaciones se trabaron por el reparto de puesto.
Finalmente, Mauricio Macri volverá a presidir el Pro, espacio político que él mismo fundó. En un martes con mucha rosca y negociaciones hasta última hora, el ex presidente de la Nación selló un acuerdo con Patricia Bullrich, la presidenta saliente y actual ministra de Seguridad.
«Fifty/Fifty», fue cómo definió un integrante de la mesa chica de dirigentes del PRO el arreglo que se cerró entre Macri y Bullrich. La ex ministra de Seguridad no hizo las cosas facil: durante un tramo de la mañana, a través de sus representantes, había amenazado con presentar una lista propia que desafiara la conducción del ex presidente de la Nación. Tras varias charlas, se llegó al ok para que se repartan los principales cargos entre dirigentes que responden a ambos dirigentes.
Como sea, Macri será el nuevo presidente del PRO. El ex jefe de Estado asumirá al frente del Consejo, Patricia Bullrich quedará como titular de la Asamblea y la novedad pasa por los tres gobernadores del partido se quedaron con la representación de cada una de sus provincias.
El pico máximo de tensión se produjo el lunes a la tarde: Juan Pablo Arenaza, Pablo Walter y Damián Arabia, los dirigentes que designó Bullrich para llevar adelante las tratativas, amagaron con dar un portazo y presentar una lista propia después de que el macrismo vetara nombres de candidatos propuestos por la ministra.
Quienes rodean a Macri resaltan que aspira a usar el partido como plataforma para reposicionarse y concentrar las decisiones en torno a la integración con los libertarios. Macri descarta una fusión, por eso, procura que Pro mantenga su identidad y profundice la visión liberal. Tras la crisis de liderazgo que provocó la derrota de 2019 y la posterior disputa de poder entre Larreta y Bullrich, Macri intentará restablecer la unidad de acción y de propósitos dentro de su partido. Consciente de que Pro y LLA tienen un ideario común y comparten la base electoral, el expresidente está convencido de que deben colaborar con Milei. Está claro que no tiene alternativa: ese es principalmente un reclamo que surge de sus votantes.
En el núcleo duro de Macri admiten que se encaminan a converger con los libertarios en 2025. Hasta ahora el proceso de integración no fue sencillo, sobre todo, por la desconfianza que existe entre Pro y LLA. Macri sospecha que la mesa chica de Milei pretende con sigilo apropiarse de sus figuras y evita un acuerdo integral con Pro para no desperfilarse o perder su aura de outsider anticasta. “Quieren los votos, pero no un acuerdo de dirigentes”, resumen. Por eso, sospechan, el Presidente prioriza captar a dirigentes, como Bullrich, Luis “Toto” Caputo y Julio Garro, y elude un pacto de cogobierno.
