En este contexto, el presidente apuntó directamente contra Paolo Roca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez. “Son parte de la casta empresarial», lanzó.
A lo largo de la gestión libertaria, uno de los grandes perjudicados fueron las industrias. En el inicio del 2026 el cierre de Fate dejaron en evidencia el impacto directo de las políticas comerciales que a Javier Milei tanto le gustan. En este contexto, cerca de la mitad de las medidas Antidumping podrían dejar de tener validez este año y profundizar la crisis en el sector.
El caso más emblemático es el del foil de aluminio, insumo utilizado en alimentos, bebidas y medicamentos. Desde 2020 regía un arancel antidumping del 28% contra las importaciones chinas, pero el Gobierno decidió levantarlo. La medida impacta de lleno en Aluar, la única productora de aluminio primario en el país, propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla.
Desde el Ministerio de Economía y la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) justificaron la decisión señalando que Aluar pasó de controlar el 64% al 91% del mercado local durante la vigencia del arancel, lo que interpretan como una posición dominante. También remarcaron que mientras los valores internacionales del aluminio bajaban, los precios locales subieron, afectando a sectores de consumo masivo y la construcción. En línea con la política de apertura comercial, el Gobierno sostiene que los aranceles deben ser excepcionales y que la prioridad es reducir costos para mejorar la competitividad general.
La medida generó un clima de preocupación y resignación en el sector fabril. Empresarios advierten que la industria queda “sin escudos” frente a países con subsidios estatales masivos, como China. El conflicto se profundiza con el establishment industrial, en un contexto de cierres de plantas y despidos. En el Congreso, la diputada Roxana Monzón presentó un proyecto para repudiar la decisión, alertando sobre el impacto en el empleo y la soberanía productiva.
Las empresas asumen que ya no habrá “paraguas protectores” del Estado y que deberán competir directamente con los precios internacionales, incluso si eso deriva en un proceso de desindustrialización.
En este contexto, el presidente apuntó directamente contra Paolo Roca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez. “Son parte de la casta empresarial que se enriqueció a costa de los argentinos de bien”, lanzó el presidente, quien incluso los bautizó con apodos irónicos para reforzar su crítica. El trasfondo es la decisión oficial de eliminar aranceles y defensas comerciales, lo que golpea directamente a compañías como Aluar y Fate.
Los industriales, en cambio, advierten que la estrategia oficial expone a la producción nacional a una competencia desigual frente a países como China, con subsidios estatales masivos. “Nos dejan sin escudos frente a potencias que juegan con otras reglas”, señalaron desde el sector, alertando sobre el riesgo de cierres de plantas y pérdida de empleo.
