El subsecretario de Políticas Universitarias pasó de militar en el peronismo universitario y trabajar durante décadas en organismos públicos a convertirse en uno de los principales defensores del recorte de Javier Milei contra la universidad pública.
Alejandro Ciro Álvarez quedó en el centro de la pelea entre el Gobierno nacional y las universidades públicas. Desde la Subsecretaría de Políticas Universitarias, el funcionario asumió la defensa política del ajuste educativo impulsado por Javier Milei y Sandra Pettovello. Sin embargo, detrás de ese perfil libertario apareció una historia marcada por el peronismo, la militancia universitaria y una extensa carrera dentro del Estado.
Álvarez nació en una familia profundamente ligada al justicialismo. Es hijo de Alejandro “Gallego” Álvarez, uno de los fundadores de Guardia de Hierro, la histórica organización peronista que ganó peso durante la resistencia peronista y rechazó la lucha armada en los años 60.
El actual funcionario libertario creció en ese universo político y luego construyó su propio recorrido dentro del peronismo universitario. Durante su paso por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires participó de la militancia estudiantil y fundó la agrupación La Vallese, bautizada en homenaje a Felipe Vallese, figura emblemática del peronismo.
Además, ocupó cargos dentro de la Juventud Universitaria Peronista y mantuvo actividad gremial en la Asociación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (Aduba), sindicato que históricamente defendió la universidad pública y que hoy enfrenta el ajuste del gobierno del que Álvarez forma parte.
«Galleguito, la única vez en tu vida que entraste a una empresa fue a comprar un cuarto de libra. No le niegues esa posibilidad a otros: el Estado que te cobijó a vos es el que debe garantizar la universidad pública».
Pedro Rosemblat en Industria Nacional. pic.twitter.com/X2ntHHS47a
— Gelatina (@somosgelatina) May 12, 2026
La principal contradicción que le remarcan desde el mundo universitario apunta a su propia trayectoria: construyó casi toda su vida política, laboral y académica dentro del Estado y ahora encabeza el desfinanciamiento de las universidades nacionales.
Su vínculo con el sector público no pasó solamente por la política universitaria. Álvarez trabajó cerca de tres décadas como empleado de planta del Congreso nacional y también tuvo un paso por la Secretaría de Ciencia y Tecnología durante la presidencia de Néstor Kirchner. En 2008 integró el equipo del diputado kirchnerista Gustavo Marconato, quien presidía la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
El giro ideológico llegó años después. Según relató en entrevistas, tomó distancia del kirchnerismo tras el memorando con Irán firmado durante el gobierno de Cristina Kirchner. “Ahí les dije: ‘Muchachos, yo me quedo en Occidente’”, recordó tiempo después. También mencionó el impacto político que le provocó la muerte del fiscal Alberto Nisman y la aparición de Donald Trump en la política norteamericana.
Con el correr de los años empezó a acercarse a sectores conservadores y provida. Ese vínculo lo conectó con dirigentes que luego desembarcaron en La Libertad Avanza. Entre ellos apareció Santiago Santurio, actual diputado libertario y uno de los referentes del espacio.
Hoy, dentro del Gobierno, Álvarez aparece como uno de los soldados más activos de la llamada “batalla cultural”. En entrevistas recientes profundizó ese perfil ideológico. “Para nosotros la diferencia es moral. Ellos tienen objetivos inmorales”, afirmó en una entrevista con La Derecha Diario.
Mientras tanto, el conflicto universitario escaló. Las universidades denunciaron caída salarial, pérdida presupuestaria y dificultades para sostener el funcionamiento básico. En ese escenario, Álvarez eligió confrontar con rectores, docentes y estudiantes.
En la previa de una de las marchas federales universitarias, calificó la protesta como “completamente política”. También cuestionó el respaldo de sectores sindicales y opositores a las movilizaciones. “O sea, no me saqué una foto yo con [el gobernador Axel] Kicillof. Se la sacaron los rectores”, sostuvo.
El funcionario también defendió la decisión oficial de no aplicar la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso. “La única ley que vamos a cumplir es la Ley de Presupuesto”, afirmó.
El nombre de Alejandro Álvarez quedó asociado al ajuste universitario de Milei. Para gran parte de la comunidad académica, representa una paradoja política: un dirigente formado en el peronismo, con décadas dentro del Estado, que hoy justifica el recorte contra las universidades públicas.
