El Gobierno argumentó fallas estructurales para justificar la decisión y desde el peronismo denuncian una maniobra simbólica para desviar el foco del debate público.
El Gobierno nacional resolvió quitar de la Casa Rosada la réplica del histórico cuadro de Juan Domingo Perón y Eva Duarte que se encontraba en la antesala del Salón Eva Perón. La medida fue impulsada por la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei, y también incluyó el retiro de un ploteo del glaciar Perito Moreno ubicado en el mismo sector.
Sin embargo, la determinación generó fuertes cuestionamientos desde sectores del peronismo. El jefe de bloque de concejales de Escobar por Fuerza Patria, Javier Rehl, sostuvo que la medida trasciende lo administrativo y se inscribe en el plano simbólico: «Retirar un cuadro no es colgar o descolgar madera y tela: es intentar mover el eje de la memoria», afirmó.
En esa línea, el dirigente consideró que el gesto del gobierno de Javier Milei busca «disputar el sentido de la Nación» y no responde a una simple reorganización del espacio. «No es casualidad. En momentos en que arrecian las preguntas por los casos Adorni, Libra y el ya instalado ‘Karina 3%’, la escena pública es reconfigurada con un gesto provocador», expresó.
Rehl también apuntó que se trata de «una vieja táctica» para desviar la atención: «Saturar el debate con lo accesorio para que lo esencial —la crisis política, económica y moral— quede en penumbras». Además, vinculó el episodio con el silencio oficial tras la masiva movilización del 24 de marzo, al señalar que “no es omisión: es definición”.
Finalmente, el concejal remarcó que, más allá de la decisión oficial, el peronismo mantiene su vigencia en la sociedad: «Podrán retirar imágenes, pero no podrán descolgar la historia. Porque Perón y Evita no son un cuadro: son una conciencia colectiva que resiste y vuelve a ordenar el rumbo de la Argentina«.

