El informe concluye que el 70% de los tuits dirigidos al campo mediático contienen términos despectivos o estigmatizantes.
El presidente Javier Milei utilizó el 15% de sus publicaciones en la red social X para insultar, ofender o estigmatizar a personas, empresas y entidades, incluyendo a 62 periodistas y 14 medios de comunicación, entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025. Así lo reveló un informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) titulado “El insulto como estrategia. Un análisis de 113.000 tuits de Milei”, elaborado por el Data Journalism Visualization Bootcamp.
La investigación contabilizó 16.806 insultos en ese período y concluyó que Milei “marcó el inicio de una forma de comunicación plagada de ofensas hacia quien piensa diferente”. Aunque en agosto de 2025 el mandatario prometió dejar de insultar, el estudio señala que esa decisión se cumplió “a medias”: en noviembre las ofensas se redujeron casi a la mitad, pasando de 522 a 278 insultos mensuales.
El informe detalla que más de la mitad de los mensajes (54%) contienen adjetivos despectivos como “inútil” o “mogólico”, además de expresiones estigmatizantes como “ensobrado”, “mentiroso” o “chorro”. Entre las palabras más utilizadas figuran “Kuka” (2.286 menciones), “casta” (1.815), “delincuente” (1.023), “mandril” (904), “corrupto” (654), “ensobrado” (644), “violento” (540), “degenerado” (507), “mentiroso” (502) y “terrorista” (495).
El estudio identifica tres patrones discursivos inéditos en la política argentina: la animalización del lenguaje (mandril, burro, rata, plaga), la sexualización (vaselina, culo) y lo repulsivo (basura, inmundicia, putrefacto).
Ataques a periodistas
FOPEA subraya que el hostigamiento hacia periodistas fue una constante, con frases como “No odiamos lo suficiente a los periodistas” o “Los trolls pagos son los periodistas”. El informe documenta agresiones contra comunicadores como Jorge Lanata, Carlos Pagni, Jorge Fontevecchia, Hugo Alconada Mon, Alejandro Alfie, Ignacio Ortelli, Natasha Niebieskikwiat, Diego Sehinkman, Diego Leuco, Marcelo Bonelli, Luciana Geuna, Jorge Fernández Díaz y Marcelo Longobardi, entre otros.
El término “ensobrado” se dirigió principalmente a periodistas, mientras que “mandril” y sus derivados fueron usados reiteradamente contra figuras como Bonelli y María O’Donnell. FOPEA advierte que la viralización de este insulto estuvo sostenida por una red de 171 usuarios vinculados al ecosistema libertario, que concentraron el 85% de la amplificación y garantizaron su difusión masiva.
El informe concluye que el 70% de los tuits dirigidos al campo mediático contienen términos despectivos o estigmatizantes y que la repetición de estos mensajes por cuentas afines generó un clima de autocensura. “El precio del silencio es elevado. Aunque la libertad de expresión no muere de un día para otro, lo que ocurre es que se van apagando voces a modo de goteo”, advierte FOPEA, que reclama una investigación sobre este mecanismo de silenciamiento.
