El presidente del Banco Central anticipó que la línea de asistencia se pondrá en marcha antes de las elecciones y confirmó que se toma como referencia el acuerdo que Estados Unidos firmó con México durante la crisis del Tequila. El mercado reaccionó con volatilidad tras los dichos de Donald Trump.
El hermetismo del equipo económico comenzó a ceder. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, confirmó que el swap con Estados Unidos por USD 20.000 millones se activará en las próximas dos semanas y detalló que el modelo en discusión replica el esquema aplicado por ese país con México en 1995, durante la crisis del Tequila.
La confirmación llegó en medio de la gira oficial por Washington, donde Bausili participó de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. La visita coincidió con una jornada tensa en los mercados: tras las declaraciones de Donald Trump, quien condicionó la ayuda al resultado electoral del 26 de octubre, las acciones argentinas en Wall Street cayeron hasta 8% y los bonos en dólares perdieron 7%.
Consultado por el presidente de Economía Internacional del Atlantic Council, Josh Lipsky, sobre los tiempos de implementación, el titular del BCRA fue claro. “Eso espero”, respondió Bausili, al señalar que esperan completar la documentación antes de los comicios. Agregó que su equipo “ha estado trabajando durante las últimas dos semanas, básicamente día tras día, con total dedicación para completar la documentación asociada al swap”, y anticipó que el acuerdo incluirá los términos de un “acuerdo de libre mercado”.
El funcionario explicó que el diseño del programa se inspira en el swap que Estados Unidos otorgó a México por USD 9.000 millones. Ese mecanismo proporcionó liquidez inmediata en el marco de un programa con el FMI y exigió garantías concretas. En aquel caso, México comprometió los ingresos por exportaciones de Pemex como colateral, depositados en una cuenta de la Reserva Federal de Nueva York.
El economista Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, recordó que ese préstamo fue “corto y con garantías”, y advirtió que las condiciones para Argentina aún no están claras. “No sé qué tipo de garantías podría darle Argentina. YPF no es toda nacional y los bonos no creo que sirvan de garantía”, señaló.
El debate sobre las condiciones se intensificó luego de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, destacara el interés por los recursos estratégicos argentinos, en particular el uranio y las tierras raras. “Vimos que China impuso más controles de exportación de tierras raras y Argentina es rica en tierras raras y en uranio. Y creo que están comprometidos con nosotros”, dijo Bessent en una entrevista televisiva.
Fuentes del Banco Central evitaron precisar detalles del acuerdo y aseguraron que la información se comunicará “una vez que esté cerrado”. En el mismo sentido, el economista Camilo Tiscornia advirtió que lo relevante será conocer las condiciones de uso del seguro por USD 20.000 millones, como el tipo de cambio aplicable o los límites diarios de acceso.
El director ejecutivo de LCG, Javier Okseniuk, definió la operación como “una línea de swap tradicional que la Reserva Federal de Estados Unidos hizo con algunos países”, y la vinculó con episodios de “estrés cambiario”.
Desde Washington, Bausili coincidió en que la raíz del problema argentino es de liquidez. Explicó que la demanda de cobertura en los últimos tres meses alcanzó el equivalente a más de 40 puntos del M2, una magnitud “desproporcionada” frente a la circulación monetaria. Según su evaluación, esa presión se generó por la incertidumbre previa a las elecciones y debería disminuir después del 26 de octubre.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, regresarán al país el 18 de octubre con la expectativa de cerrar las gestiones antes del proceso electoral.
Pese al optimismo oficial, la volatilidad del mercado sigue latente. En julio, durante una charla en el IAE Business School, el propio Caputo había recomendado comprar dólares para aprovechar el tipo de cambio. Ahora, el Gobierno busca un ancla externa que calme las expectativas. El swap con Estados Unidos aparece como la carta más fuerte para enfrentar el clima financiero previo a las elecciones.
