El Ministerio de Economía entregó a empresas de Leonardo Scatturice contratos por más de dos mil millones de pesos.
El Ministerio de Economía entregó a empresas de Leonardo Scatturice contratos por más de dos mil millones de pesos. Estas adjudicaciones se concentraron en servicios de tecnología y dejaron en evidencia los vínculos que unen al empresario con Santiago Caputo, asesor de Javier Milei y sobrino del ministro Luis Caputo.
Un dirigente con acceso directo al entorno presidencial aseguró que Santiago Caputo “está dedicado a hacer negocios con la tecnología, se la pasan hablando de eso”. La relación de Scatturice con el oficialismo libertario quedó expuesta al analizar las áreas estatales donde su firma OCP Tech avanzó con licitaciones. El patrón se repitió: todas tenían la intervención del asesor presidencial.
En los últimos meses, Scatturice casi concretó un contrato con Trenes Argentinos Operadora Ferroviaria. El acuerdo contemplaba la instalación de cámaras de seguridad, fibra óptica y WiFi en distintos talleres y pasos a nivel de la línea Sarmiento. La cifra se aproximaba a quince millones de dólares. La licitación quedó suspendida cuando trascendió que el empresario figuraba en el episodio del jet privado que transportó diez valijas sin control aduanero.
El 26 de febrero, un vuelo privado ingresó al país con ese cargamento. Nadie explicó por qué no pasó por los scanners. Cuando el vocero presidencial Manuel Adorni enfrentó preguntas sobre el tema, evitó responder y se retiró sin contestar. Juan Pazo, responsable de ARCA y colaborador directo del ministro Caputo, dio la única versión oficial: sostuvo que “no todo el equipaje que llega a la Argentina pasa por los scanners”. No aclaró con qué criterio se autoriza esa excepción ni qué razones justificaron que diez valijas quedaran sin inspección.
La red de Scatturice no se limitó a ese contrato frustrado. También avanzó sobre dependencias estratégicas. El 23 de enero, su compañía se posicionó de manera favorable en una licitación de $160 millones que buscaba modernizar equipos de teleconferencias. La comisión evaluadora eliminó a los competidores de OCP Tech y dejó al empresario con altas posibilidades de adjudicación. Apenas una semana más tarde, el Ministerio de Economía firmó otro contrato con la misma firma por $790 millones. Esta vez se trató de un servicio de protección de correos electrónicos oficiales.
Para marzo, la relación comercial se consolidó. Caputo le transfirió a OCP Tech otros $414 millones destinados a la compra de un cluster de servidores. La sucesión de contratos alimentó sospechas dentro del Congreso, donde algunos legisladores comenzaron a comparar el entramado con prácticas vistas en gobiernos anteriores y mencionaron la figura del “Lázaro Báez libertario”.
Los negocios de Scatturice incluyeron más piezas. Tactic Global, otra de sus empresas, firmó un contrato con la ex Secretaría de Inteligencia (SIDE) pocos días antes de comprar FlyBondi, la aerolínea que había crecido durante la gestión de Mauricio Macri. Esa adquisición se concretó tres semanas atrás. Al mismo tiempo, el empresario tejía contactos con operadores republicanos de Estados Unidos. Matt Schlapp y Soledad Cedro, referentes de la CPAC norteamericana y argentina, llegaron a Buenos Aires el 14 de abril en un jet que trasladó a inversores y asesores. Entre ellos viajó Robert Citrone, propietario del fondo Discovery y amigo personal del ministro Caputo.
La aeronave, pintada de negro, también protagonizó el escándalo de las valijas, aunque presentaba una matrícula distinta. Algunas versiones indicaron que ese cambio respondió a una venta. Otras apuntaron que se hizo con la intención de disipar sospechas y prevenir otro conflicto público.
Scatturice no integró esa delegación. Permaneció en Estados Unidos porque no contaba con la documentación migratoria que le permitiera regresar si salía del país. El viaje confirmó que sus vínculos alcanzaban al Tesoro norteamericano, dado que Scott Bessent, secretario de esa cartera, aterrizó en Buenos Aires el mismo día.
La presencia de tantos actores extranjeros en un vuelo privado que trajo valijas sin revisar aumentó la presión política. En paralelo, se conoció que Scatturice ofreció supuestos “inversores” al ministro Caputo, que luego facilitó contratos para su compañía.
Los legisladores de la oposición reclamaron explicaciones. Algunos dirigentes pidieron abrir una investigación sobre los convenios firmados con las dependencias de inteligencia y con el Ministerio de Economía. La historia de Scatturice muestra una combinación de negocios tecnológicos, influencia política y conexiones internacionales que avanzaron sin mayores obstáculos en el comienzo del gobierno libertario.
