La renuncia debe ser aceptada por el gobernador, Axel Kicillof, a quien la jueza le dirigió la carta. Este martes, el tribunal especial en el Senado había aceptado por unanimidad tratar las siete denuncias presentadas contra la magistrada, por lo que iba a ser apartada de manera «preventiva».
Luego del escándalo en el fallido juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, la jueza Julieta Makintach, renunció a su cargo en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 justo cuando este martes el Jurado de Enjuiciamiento había decidido tomar las denuncias contra la jueza e iba a poner en marcha el procedimiento del «apartamiento preventivo». El abogado de la jueza le recomendó que renuncie días antes.
En una carta escrita al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, Makintach escribió con autocrítica: «Tengo el honor de dirigirme a Ud., en mi carácter de Jueza del Tribunal en lo Criminal N° 2 del Departamento Judicial de San Isidro, a fin de presentar mi renuncia al cargo para el cual fui oportunamente designada. La presente decisión se inscribe en el contexto de los hechos de público conocimiento que han generado un profundo impacto institucional y social, con consecuencias no deseadas, las que lamento profundamente-, vinculados al desempeño de mi rol jurisdiccional en un juicio oral de alta sensibilidad pública.
Y agregó: «Asumo que el ejercicio de la función judicial no puede desvincularse de la responsabilidad ética, política e institucional que conlleva integrar uno de los poderes del Estado, cuando defrauda expectativas sociales puestas al servicio de la buena administración de justicia».
Por otro lado, Makintach dijo: «Considero que en este momento mi mayor contribución a la reconstrucción del prestigio institucional y a la reparación de los errores cometidos es apartarme voluntariamente del cargo. Presento esta renuncia con serenidad, sin renunciar al derecho de ejercer mi defensa en los ámbitos que correspondan, pero con la convicción profunda de que la credibilidad del sistema de justicia exige gestos firmes y decisiones ejemplares, especialmente cuando se trata de reparar el impacto institucional de una actuación judicial que ha sido ampliamente cuestionada».
Durante la primera audiencia celebrada este martes en el Salón Dorado del Senado bonaerense en La Plata, los ocho integrantes del jurado analizaron si correspondía investigar posibles irregularidades de la magistrada en su desempeño durante el juicio del Diez. Finalmente, resolvió que es competente abordar las siete acusaciones contra la jueza, por lo que de manera «preventiva» iba a ser apartada del TOC N° 2, donde se desempeñaba hasta el estallido del escándalo.
Los cinco jueces titulares que conforman el tribunal son Álvaro García Orsi y Pablo Agustín Grillo Ciocchini (ambos de La Plata), Fabián Ramón González (Morón), María Victoria Lorences y Mirta Daniela Greco (Lomas de Zamora). Como suplentes fueron designados Alberto Biglieri (Lomas de Zamora), Lisandro Benito (Junín) y Guillermo Andrés Marcos (Bahía Blanca).
La carta de renuncia de Makintach
«Tengo el honor de dirigirme a Ud., en mi carácter de Jueza del Tribunal en lo Criminal N° 2 del Departamento Judicial de San Isidro, a fin de presentar mi renuncia al cargo para el cual fui oportunamente designada.
La presente decisión se inscribe en el contexto de los hechos de público conocimiento que han generado un profundo impacto institucional y social, con consecuencias no deseadas, las que lamento profundamente-, vinculados al desempeño de mi rol jurisdiccional en un juicio oral de alta sensibilidad pública.
Asumo que el ejercicio de la función judicial no puede desvincularse de la responsabilidad ética, politica e institucional que conlleva integrar uno de los poderes del Estado, cuando defrauda expectativas sociales puestas al servicio de la buena administración de justicia.
Consciente del contexto, y del daño que la prolongación de la situación actual podría generar a la confianza pública en el Poder Judicial, considero que en este momento mi mayor contribución a la reconstrucción del prestigio institucional y a la reparación de los errores cometidos es apartarme voluntariamente del cargo. Esta decisión no sólo expresa un compromiso personal con los valores republicanos que guían nuestra función, sino también el convencimiento de que la legitimidad judicial no se sostiene exclusivamente en la legalidad formal, sino también en la percepción pública de confianza, responsabilidad y sensibilidad social frente a los derechos fundamentales.
Presento esta renuncia con serenidad, sin renunciar al derecho de ejercer mi defensa en los ámbitos que correspondan, pero con la convicción profunda de que la credibilidad del sistema de justicia exige gestos firmes y decisiones ejemplares, especialmente cuando se trata de reparar el impacto institucional de una actuación judicial que ha sido ampliamente cuestionada.
Agradezco a la Suprema Corte de Justicia ya las autoridades del Poder Judicial».

