El reacomodamiento político en varias provincias refleja la fragmentación de Juntos por el Cambio y el crecimiento de La Libertad Avanza. Mientras algunos gobernadores optan por acuerdos locales, como en Santa Fe y Salta, la competencia entre el PRO, la UCR y los libertarios marca un panorama de disputas internas, con figuras clave como Damián Arabia jugando un papel crucial en la estrategia de Patricia Bullrich y Javier Milei. La carrera hacia las elecciones nacionales y provinciales está cada vez más fragmentada.
La Ciudad contará con una amplia variedad de opciones políticas en las elecciones del 18 de mayo. El espacio de centro, que en su momento formó parte del ahora disuelto Juntos por el Cambio, se fragmentó en diferentes alianzas. A raíz del desdoblamiento y sin la tracción de un candidato de alcance nacional, los comicios porteños prometen ser de gran intensidad.
Horacio Rodríguez Larreta volvió al centro de la escena política tras anunciar su regreso y presentó el frente Volvamos Buenos Aires, en conjunto con el Partido Federal y Confianza Pública. Su objetivo es consolidar una bancada unificada en la Legislatura y fortalecer su capacidad de negociación parlamentaria. Por su parte, la UCR, bajo la denominación Frente Evolución, competirá aliada con el socialismo, el GEN e independientes.
El PRO se presentará con la lista Buenos Aires Primero, acompañado por el Partido Demócrata, UNIR, de las Ciudades en Acción, Encuentro Republicano Federal y el MID. En tanto, la Coalición Cívica irá en solitario, al igual que los sectores libertarios.
En los últimos días, surgió una fuerte controversia en torno al futuro político de Larreta y Patricia Bullrich dentro del PRO. La fecha clave será el 29 de marzo, cuando se oficialicen las candidaturas. Desde el macrismo señalaron que “no hace falta expulsar al que ya se fue solo”, mientras que también dejaron en claro que “si sos candidato por fuera de la lista del PRO, estás incumpliendo la carta orgánica del partido, así que ese es un motivo de expulsión”.
Si la ministra del gobierno de Javier Milei no figura en una boleta, el hecho de impulsar a otro espacio que no sea el amarillo fue considerado motivo suficiente para reubicarla en otro sector del escenario político.
La próxima negociación clave tendrá lugar en la provincia de Buenos Aires. La imagen de Cristian Ritondo y Diego Santilli junto a los Milei generó un fuerte impacto y terminó por frustrar una reunión que los referentes bonaerenses del PRO y la UCR habían planeado para reconstituir Juntos por el Cambio en las elecciones locales.
A pesar de las tensiones, en el sector más ortodoxo del macrismo confían en separar la discusión nacional de la provincial y alcanzar un acuerdo con los boina blanca, al considerar que una alianza con ellos es mucho más estratégica que con los libertarios.
La UCR tiene una presencia consolidada en el interior bonaerense, especialmente en la zona productiva, donde abundan las críticas a la administración libertaria. A diferencia del radicalismo, los libertarios carecen de dirigentes con peso propio en los municipios.
Desde el núcleo más duro del macrismo cuestionan la postura de los violeta, a quienes acusan de dificultarles la gestión en los distritos. Esta relación conflictiva se ha convertido en un obstáculo para establecer una mesa de negociación. Por este motivo, mientras algunos promovieron una fuga del PRO hacia el espacio libertario, un dirigente amarillo aseguró que, en la mayoría de los distritos, se percibe un acercamiento con el gobierno para encarar la discusión en territorio bonaerense.
La imagen tomada en Casa Rosada no solo generó malestar por haber entorpecido las negociaciones en curso, sino también porque, a nivel territorial, se sostiene que los principales actores para definir el panorama local son los intendentes, y no los referentes de la superestructura.
Desde el PRO nacional cuestionaron la postura ambigua del gobierno, que muestra disposición a cerrar acuerdos en la provincia de Buenos Aires con el objetivo de “desterrar” al kirchnerismo, pero mantiene una actitud diferente en la Ciudad, poniendo en riesgo el distrito. En territorio bonaerense también se hizo notar esta falta de coherencia: “¿Derrotar al peronismo en Buenos Aires y dejar que gane (Leandro) Santoro en la CABA?”.
En cuanto a la reunión en Casa Rosada, que era de conocimiento del partido, se optó por minimizar el malestar y bajar el tono de la controversia pública. El encuentro fue descripto como “exploratorio”, con el aval de Mauricio Macri, cuyo propósito era conocer las intenciones de La Libertad Avanza. Por esta razón, no se dio por cerrada ninguna negociación concreta. Entre los dos dirigentes amarillos presentes, uno de ellos marcó una diferencia entre Cristian Ritondo y Diego Santilli: mientras al primero lo caracterizaron como leal y alineado con la estructura del partido, al segundo se lo percibió más cercano a los sectores violeta dentro del mapa electoral.
Hasta el momento, Chaco es la única provincia que habilitó una alianza electoral entre La Libertad Avanza y un gobernador que perteneció a Cambiemos, el radical Leandro Zdero. Cada mandatario provincial definirá los acuerdos que considere más convenientes para su territorio y, en función de lo que esté en juego, podrá acercarse más o menos al gobierno nacional.
En Entre Ríos, Rogelio Frigerio deberá afrontar elecciones legislativas para la renovación de diputados y senadores nacionales, lo que podría generar mayores incentivos para un acuerdo con los libertarios. En cambio, en Chubut, Ignacio Torres solo pondrá en juego dos bancas en la Cámara de Diputados, un escenario similar al de San Juan y San Luis, donde el impacto electoral será menor.
Sin embargo, ninguno de estos gobernadores mantiene activo el frente de Juntos por el Cambio. Esa coalición se transformó en estructuras provinciales con una composición más amplia y adaptada a las particularidades de cada distrito. Este modelo local ya demostró su fortaleza en Santa Fe, donde, pese a la fragmentación del PRO—con algunos dirigentes inclinándose hacia La Libertad Avanza—el macrismo se mantuvo dentro de un esquema que también incluye al radicalismo y a otras fuerzas políticas.
En Salta, la alianza que gobernó el país entre 2015 y 2019 se disolvió. El PRO competirá por su cuenta, la UCR conformará su propio espacio y los libertarios apostaron a captar a ex dirigentes de Cambiemos para sumarlos a sus filas violeta. En este contexto, el bullrichista Damián Arabia viajó a la provincia para cerrar una jornada clave en este reacomodamiento político.
El diputado cercano a Patricia Bullrich desempeñó un rol fundamental en la estructura territorial de la actual ministra de Seguridad durante su campaña presidencial. Su red de contactos, experiencia y conocimiento del escenario político lo posicionan como una figura clave en la estrategia libertaria para debilitar a Juntos por el Cambio y sumar a quienes estén dispuestos a respaldar abiertamente el proyecto de Javier Milei.
