La nueva titular del organismo de inteligencia, Cristina Camaño, afirmó que realizará denuncias a ex funcionarios de la agencia por escuchas, filmaciones y listados de empresarios, políticos y periodistas.
La titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño, le enviará a la Cámara Federal la primera de una serie de denuncias por espionaje ilegal contra la anterior conducción de la central de espías, que encabezó Gustavo Arribas. No se conoce oficialmente el contenido, pero trascendieron algunos de los nombres que integran el listado de 80 personas. Además de dirigentes del actual oficialismo, como Rodolfo Tailhade y Gabriela Cerruti, lo curioso es que también aparecen figuras de la propia alianza que gobernó entre 2015 y 2019. Laura Alonso, Nicolás Massot, Emilio Monzó, Ernesto Sanz, son algunas de ellas. También aparecen intelectuales como Ricardo Forster y la historiadora Araceli Bellota.
Las pruebas del escándalo aparecieron en una computadora añeja que parecía en desuso. La máquina estaba arrumbada en una de las oficinas de la Agencia Federal de Inteligencia. El espía que decidió ponerla en funcionamiento jamás imaginó que entre los archivos alojados en ese disco rígido iba a encontrar miles de mails de políticos, empresarios y periodistas interceptados ilegalmente para hacer espionaje y operaciones clandestinas. La AFI tiene identificado quién era el agente que usaba esa terminal, por lo cual se pide su indagatoria, así como la de otras cinco personas más, entre ellas los titulares de la ex SIDE durante el macrismo.
Como se sabe, algunos de los Macri tienen una larguísima historia de utilizar el espionaje, incluso dentro de su familia, ya que se armó un aparato, encabezado por el espía Ciro James, contratado en el Ministerio de Educación porteño, que espiaba al cuñado de Mauricio Macri, Néstor Leonardo. En forma reciente, surgieron evidencias categóricas de que se hacía espionaje al edificio del Instituto Patria, con cámaras puestas en la esquina y un vehículo estacionado a media cuadra.
«La mafia macrista se asentó en tres patas –explicó el diputado nacional e integrante de la Comisión de Seguimiento de Organismos de Inteligencia, Leopoldo Moreau-. Por un lado, la mesa judicial que armaba las causas y las imputaciones falsas, como que Cristina se robó un PBI o que Nisman fue asesinado. La segunda pata es ésta que estamos viendo: un aparato de espionaje que vigilaba a todos, oficialistas, opositores, periodistas, intelectuales. Y la tercera pata fue la fuga de capitales: se llevaron miles de millones de dólares al exterior. Las dos primeras patas tenían como objetivo esto último».
