La expresidenta visita a su hija en Cuba, y mientras tanto hay reuniones de la mesa política del peronismo opositor y Unidad Ciudadana. ¿Analizan la posibilidad de que no sea candidata? Massa reaparece en los medios y lanza mensajes.
Por César Morielli
La decisión de la expresidente es la gran incógnita de la política nacional desde hace varios meses. La estrategia del gobierno nacional es únicamente polarizar con Cristina Fernández de Kirchner.
“Sólamente están preparados para discutir con ella”, dijo el escritor Jorge Asis. En pocas palabras reflejó una realidad que rodea a toda la fauna política, porque todos tienen la certeza de que el peronismo unido le gana a Macri, que Cristina es la que mejor mide pero no alcanza, y que es ella también el escollo de una gran PASO donde todos participen. Hay grietas imposibles de sortear también en la oposición.
Pero la enfermedad de Florencia y la salida del país de Cristina para visitar a su hija en Cuba puso a todos a hacer especulaciones. Coordinadamente, Sergio Massa apareció en varios medios y circulan encuestas (¿serán creíbles?) que muestran su crecimiento, el nombre de Lavagna suena por todos lados, y Kicillof intensifica su actividad en la provincia. Fichas que se mueven, pero todo queda sujeto, de nuevo, a la decisión de Cristina.
Este martes Agustín Rossi tenía un par de actividades organizadas en San Isidro. Apenas salió a la luz el video de Cristina pidiendo que no se metan con su hija, con música emotiva e intenciones de empatizar con la ciudadanía, las recorridas del diputado se suspendieron. Y además se aceleró su retorno de una gira por el interior del país.
Es que este mismo martes LaNoticiaWeb pudo averiguar que Rossi tenía una reunión impostergable con otros dirigentes de peso en el armado opositor: Leopoldo Moreau, Alberto Fernández, el sanjuanino José Luis Gioja, y algunos más de la mesa chica de decisiones políticas del PJ y Unidad Ciudadana.
Entre los más cercanos a Cristina aún no saben qué hará la expresidenta, pero analizan la posibilidad de que no quiera ser candidata. Lo ven como una oportunidad para armar consensos más amplios en la oposición y destrabar una gran PASO con algunos de los dirigentes de Alternativa Federal. ¿Sin Cristina, Massa aceptaría participar? ¿Y Lavagna? El exintendente de Tigre siempre contesta lo mismo cuando le preguntan si se juntaría a charlar con Cristina: “¿Para qué?”. Su intransigencia parece una barrera infranqueable a la hora de pensar en una unidad. Y Lavagna apuesta más a un consenso que a una competencia interna en las urnas.
En el kirchnerismo también apareció una división en las últimas horas. Los que quieren ver una oportunidad en el corrimiento de Cristina, que la tendrán como conductora y estratega y jefa del espacio; y los más duros que quieren convencerla de que no se baje e imaginan una lista Ultra K en todas las secciones.
Si Cristina no juega, habría que mirar una posible candidatura de Agustín Rossi. Pero el nombre que reúne un consenso más amplio es el del gobernador de San Juan Sergio Uñac. En el peronismo no dejarán demasiado lugar a los movimientos sociales que salieron a la calle con el eslogan “Ella le gana”.
En lo que sí parece haber coincidencia es en tener un solo candidato a gobernador. El massismo aún no definió un nombre, y en Alternativa Federal el debate sigue verde. En las estructuras K y del PJ hay más posibilidades: Kicillof, Magario, Espinoza o Insaurralde. Dependerá cómo se configure cada espacio. Pero los intendentes quieren tener peso en la decisión. La mayoría cree que se debe tener un solo candidato que adhiera a las distintas listas para presidente de la oposición, juntar todos los votos, y que tenga chances reales de ganarle a Vidal.
En sus recientes entrevistas Massa dejó una opinión que no se debe pasar por alto. Consultado por la situación que atraviesa Florencia Kirchner dijo que le desea una buena recuperación de su salud, y que la política no debe incluir a los hijos de los dirigentes en sus disputas. ¿Un mensaje de futura tranquilidad para Cristina?
El tigrense además azuza con un precepto improbable, pero que varios opositores se animan a ponerlo en la mesa: ¿Y si Cambiemos hace las cosas tan mal que termina tercero y mira el balotaje por televisión? La hipótesis de la militancia macrista de ganar en primera vuelta parece aún más fantasiosa. En el oficialismo se atajan, y por eso salieron corriendo al FMI a pedir permiso para gastar 45 mil millones de pesos más en programas y contención social en los meses electorales. Clientelismo amarillo para evitar un estallido de pobreza y marginalidad.
Todo se mueve al ritmo de Cristina. ¿Y si no es candidata?
