La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, ordenó la suspensión temporal del jardín de infantes del Senado por «irregularidades estructurales» y despidió a 38 empleados de la Cámara Alta. La medida afecta a más de 70 familias, mientras que los despidos elevan a 419 la cifra total de desvinculaciones en lo que va del año. Las decisiones han generado críticas por su impacto en trabajadores y la falta de transparencia.
La vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, emitió una resolución que establece la suspensión «temporal de toda actividad» en el jardín de infantes del Senado, un lugar al que asisten los hijos del personal de la Cámara Alta. A raíz de esta medida, se otorgará una licencia especial a los 72 padres y madres cuyos niños asisten a este jardín, la cual se extenderá hasta el 31 de diciembre.
El decreto, identificado como el 43/24, fue firmado por Villarruel el pasado viernes por la noche, aunque aún no ha sido publicado en el sitio web oficial del Senado. Sin embargo, fuentes parlamentarias confirmaron su existencia. En el documento, se mencionan «irregularidades estructurales que podrían poner en riesgo la seguridad tanto de los niños como del personal del establecimiento».
De acuerdo con el comunicado emitido por la Cámara Alta, bajo la dirección de la vicepresidenta Victoria Villarruel, la suspensión del jardín de infantes «se fundamenta en un informe elaborado por la Dirección de Obras y Mantenimiento«, respaldado por las actas de inspección de la Dirección General de Fiscalización y Control de Obras de la Agencia Gubernamental de Control del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El documento también subraya que el Jardín Del Bosque «no cumple con la normativa exigida por la Unidad Ejecutora de Escuelas Seguras (Ueresgp)». Además, señala que el establecimiento «no cumple con los planos de instalaciones contra incendios», «no cuenta con un Plan de autoprotección» y «el edificio es compartido, por lo que es necesario independizar las actividades para evitar conflictos en su funcionamiento».
En paralelo, Villarruel tomó la decisión de despedir a 38 trabajadores del Senado el pasado viernes, medida que fue anunciada por la agencia Noticias Argentinas. Este decreto, firmado por la presidenta del Senado, anula nombramientos realizados en octubre por la ex vicepresidenta Cristina Kirchner, cuando se integraron 138 empleados a la planta permanente. Según la misma agencia, el número de desvinculaciones en lo que va del año asciende a 419.
Tras conocerse la noticia, Villarruel celebró los despidos en el parlamento. A través de su cuenta de X, compartió un artículo sobre las desvinculaciones y comentó: «419 ñoquis menos en el Senado».
419 ñoquis menos en el Senado.https://t.co/3YpPQA529p
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) October 18, 2024
En abril, Villarruel había creado la Comisión de Análisis de la Dotación (CAD), con el objetivo de «revisar y optimizar los recursos humanos del organismo», detectando posibles irregularidades en la estructura. Esta comisión, integrada por la secretaria administrativa María Laura Izzo, la Prosecretaría de Coordinación Operativa, la Dirección de Recursos Humanos y la Dirección General de Asuntos Jurídicos, tiene como misión emitir recomendaciones para «mejorar el uso de los recursos humanos disponibles» al finalizar su análisis.
Estas decisiones tomadas por la vicepresidenta Victoria Villarruel han generado preocupación en diversos sectores. Por un lado, la suspensión del jardín de infantes, justificada por presuntas irregularidades estructurales, afecta directamente a las familias trabajadoras del Senado, que ahora enfrentan la incertidumbre de no contar con este servicio esencial hasta fin de año. Por otro lado, los despidos masivos, celebrados públicamente por Villarruel, han sido cuestionados por su tono despectivo hacia los trabajadores, a quienes tildó de «ñoquis» sin mayor consideración. La falta de transparencia en los criterios utilizados para estas desvinculaciones y la creciente precarización laboral dentro de la Cámara Alta ponen en duda la verdadera intención de estas medidas, las cuales parecen más una estrategia de ajuste que una genuina reorganización del Senado.
