El jefe de Gobierno se reunió con Pompilio, acordó apoyar una lista única y así evitar la embestida kirchnerista que denunciaba. El sugestivo silencio de la oposición y el hombre clave que deja para controlar los números de Boca.
El fútbol tiene esa extraña capacidad de dividir hasta a los amigos más unidos, al igual que la política. Esas dos fuerzas cayeron sobre el vínculo que supo hermanar a Mauricio Macri y Pedro Pompilio, otrora presidente y vice de Boca Juniors, hace días fuertemente distanciados y hoy, nuevamente, aliados.
El jefe de Gobierno porteño, tras denunciar la embestida de Néstor Kirchner para quedarse con el control de uno de los clubes más populares de América y el Mundo con el diputado Carlos Kunkel como ariete, finalmente acuñó con Pompilio un pacto político para derribar cualquier intención de la Casa Rosada de hacer pie en la Bombonera.
Tomando nuevamente las riendas del club tal cual lo indicó el fallo de la Inspección General de Justicia (IGJ), Macri mantuvo una reunión con su ex vice y definió que lo apoyará en la lista que Pompilio encabece para quedarse con la presidencia de Boca.
De hecho, ya trascendió que agosto sería el mes entre ambos acordaron para realizar las elecciones. Macri tiene, como presidente, la potestad del llamado a comicios.
Pero claro, la muy buena muñeca de Macri para sacar del medio –o mejor dicho, de Boca- al kirchnerismo y prácticamente garantizarle a Pompilio que será electo su sucesor no llega sin reclamos.
Uno de los pedidos de Macri sería poner un hombre suyo en la secretaría general de la entidad boquense, puesto que oficiará como centro de operaciones macristas en el futuro Boca de Pompilio. El nombre elegido es el de Oscar Vicente.
Este ingeniero, ex vicepresidente del grupo Pérez Companc y directivo de la petrolera Brasileña Petrobrás no es, sin embargo, una carta nueva de Macri. En 2003, cuando se especulaba si, luego de la reforma del estatuto interno que acortó la reelección a una sola, Macri podía ser o no candidato, era el elegido del oficialismo para sucederlo. Finalmente, Macri pudo ser reelecto y completar tres mandatos.
Como Macri y Pompilio acordaron ir en una lista conjunta, Macri puso sobre la mesa el nombre de Vicente como su representante en la lista. Vicente, de 69 años, además de su gestión empresarial, es factótum de la ONG Casa Argentina en Jerusalem. Y otro dato clave refuerza la elección: tiene una fluida comunicación con el presidente de la AFA, Julio Grondona.
El otro macrista pura que quedaría en la comisión es Daniel Angelici, quien conduce otro puesto vital: la tesorería. De los hombres de Macri, cederían sus lugares Carlos Ben, actual secretario, y Edgardo Alifraco.
Por otra parte, Juan Carlos Crespi, alineado con Pompilio, tendría a su cargo la vicepresidencia tercera, manteniéndose Oscar Amor Ameal y José Beraldi como vices primero y segundo, respectivamente.
De escasa exposición pública, Ameal tuvo a su cargo en los últimos años la Oficina de Interior y Exterior, por lo que se supone que su nombre conlleva un importante caudal de votos correspondientes a las peñas esparcidas por todo el país.
Beraldi, actual titular del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), a quien se mencionaba como delfín del presidente en caso de que no se lograra el acuerdo con Pompilio, se mantiene cerca de Macri pero con un cierto sesgo personalista. Luis Buzio, también pompilista pero de perfil más bajo que el de Crespi, era vicepresidente tercero en la comisión que asumió en diciembre pasado y que fue removida por la Inspección General de Justicia (IGJ) y ahora dejará ese lugar para hacerse cargo del área de Prensa y Relaciones Públicas.
Crespi es una captación importante que tanto Macri como Pompilio tenían en carpeta. Con peso propio en Boca, realizó durante todo el año pasado campaña presidencialista por fuera del oficialismo, aunque se alió sobre el final, y la semana pasada fue el que dio mayores muestras de disgusto cuando Macri impuso su posición en cuanto a aceptar el fallo de la IGJ sin presentar una apelación.
Pompilio sabe que necesita de Macri para “gobernar” en paz. Nada menos que Diego Maradona, con voz y voto propio en cualquier interna xeneize, marcó la cancha sobre esto. “Pompilio fue creado por Macri. A Macri lo noté muy dolido. Y cómo no va a estar dolido si la persona que pone él en el cargo hace la de él, no lo llama en un montón de tiempo y no le consulta nada", señalo el astro.
El principal derrotado con esta jugada, sin duda, es Roberto Digón. El ex diputado había prácticamente resucitado luego de que IGJ declarara no válidos los avales de Pompilio y soñaba con la posibilidad de llegar a un acuerdo político con el hoy candidato de Macri para volver al ruedo en la cúpula del club.
Pero este movimiento de ajedrez lo dejó como único referente opositor y número puesto a dejar su cabeza en la guillotina en las próximas elecciones.
