Mientras los mercados internacionales celebraron los datos de inflación de Estados Unidos y los activos emergentes subieron, Argentina quedó a contramano. El riesgo país escaló, las acciones se desplomaron y los inversores comenzaron a mirar con preocupación el escenario político y económico rumbo a 2027.
El clima de optimismo que dominó a los mercados internacionales esta semana dejó a la Argentina fuera de la celebración. Wall Street marcó nuevos récords y los bonos de países emergentes registraron subas, pero las acciones y los títulos argentinos siguieron en baja.
El dato de inflación de Estados Unidos, que arrojó una suba del 0,1% en julio, llevó alivio a los inversores. La cifra redujo los temores sobre una nueva suba de tasas por parte de la Reserva Federal y empujó a los principales mercados.
Argentina tomó otro camino.
Los inversores comenzaron a reducir su exposición a los activos locales y el mercado ya reflejó un cambio en las expectativas sobre el futuro del Gobierno de Javier Milei. En la jerga financiera, el movimiento responde a una estrategia de risk off: menos riesgo y menor presencia en activos argentinos.
El factor político ganó peso. Las últimas encuestas encendieron señales de alerta sobre la imagen del Presidente y sus posibilidades electorales. El analista Sergio Berensztein advirtió que “con los niveles actuales de aceptación, Milei no asegura un triunfo en primera vuelta”.
El riesgo país volvió a subir
La reacción también apareció en los bonos. A mediados de julio, el riesgo país estuvo cerca de perforar los 400 puntos básicos. En pocas semanas, volvió a la zona de los 470 puntos.
Para el mercado, la cercanía del próximo ciclo electoral alteró los tiempos. Los inversores ya no esperan hasta 2027 para definir su estrategia.
“Esperábamos que la cuestión electoral no se transforme en algo decisivo para tomar decisiones hasta principios de 2027, pero está claro que el proceso se adelantó”, explicó Ezequiel Fernández, director de research corporativo de Balanz.
La decisión de los grandes jugadores fue llegar con una menor exposición a la Argentina ante un escenario político que ahora perciben como más incierto.
Buenos balances, acciones en rojo
La situación del mercado accionario resultó todavía más llamativa. Varias de las principales compañías argentinas presentaron resultados positivos durante el segundo trimestre.
Las empresas energéticas mostraron ganancias récord, favorecidas por el aumento del precio del petróleo y una mayor actividad exportadora. Telecom también exhibió fuertes resultados tras la compra de Telefónica. Los bancos, por su parte, mostraron señales de recuperación.
Supervielle informó una ganancia de $12.000 millones y una reducción de la mora luego de las pérdidas que registró durante el primer trimestre.
Nada de eso alcanzó para revertir la tendencia.
El S&P Merval medido en dólares cayó hasta la zona de los 1.865 puntos, luego de haber superado los 2.200 durante la primera parte del año. En el sector financiero, algunas acciones acumularon pérdidas de entre 15% y 20% en dólares durante los últimos 30 días.
La distancia entre los balances de las empresas y la evolución de sus acciones mostró que el problema ya no pasa solamente por los números corporativos. El mercado puso la lupa sobre la economía, la política y las posibilidades del Gobierno de sostener sus expectativas.
La economía tampoco despeja las dudas
El deterioro de las expectativas coincidió con una economía que perdió impulso. El segundo trimestre resultó más débil de lo previsto y cerró con una leve caída. Para el inicio de la segunda mitad del año tampoco aparecen señales contundentes de recuperación.
Fernando Marull, uno de los economistas que mantenía proyecciones más optimistas, redujo sus previsiones de crecimiento para 2026. Su estimación pasó de un 3,4% a una cifra más cercana al 3%, aunque incluso ese nivel quedó bajo revisión.
A la debilidad de la actividad se sumó el estancamiento de la imagen presidencial. La última encuesta de la Universidad de San Andrés ubicó el apoyo a la gestión en torno al 35%.
“No vemos muchas posibilidades de un repunte en los próximos meses. Las mayores preocupaciones ahora pasan por la baja de los ingresos y sobre todo la situación del empleo”, explicó Diego Reynoso, responsable del estudio.
La combinación entre menor actividad, problemas de empleo y pérdida de apoyo político comenzó a impactar de lleno sobre la confianza de los inversores.
Las nuevas medidas y las críticas
Ante la falta de señales de recuperación, el Gobierno comenzó a buscar alternativas para reactivar la economía. Una de las principales decisiones fue flexibilizar las condiciones para que los bancos otorguen préstamos en dólares a empresas que no generan divisas.
La medida abrió un debate incluso entre economistas cercanos al oficialismo.
El expresidente del Banco Central Guido Sandleris calificó la decisión como “una mala idea” y sostuvo que “se debilita una de las pocas reglas que funcionó durante más de dos décadas con el fin de expandir el crédito ante una necesidad coyuntural”.
El Gobierno también analiza mecanismos para utilizar parte de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses con el objetivo de impulsar el crédito hipotecario.
Detrás de esas iniciativas aparece un dato político: la administración de Milei necesita encontrar herramientas que produzcan resultados concretos sin abandonar el discurso del equilibrio fiscal y monetario que sostuvo desde el inicio de su gestión.
Un escenario político cada vez más abierto
La incertidumbre económica también aceleró los movimientos políticos. El Gobierno y el PRO volvieron a mostrar señales de acercamiento, con la mirada puesta en la construcción de una alianza hacia 2027 y con el aval de Mauricio Macri.
Del otro lado, el encuentro entre Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner alimentó las versiones sobre una posible estrategia común dentro del peronismo.
Para el oficialismo, un escenario con el kirchnerismo como principal adversario puede ofrecer una oportunidad electoral. Pero el mercado también observa otro problema: una elección competitiva y sin un ganador claro puede extender la volatilidad durante los meses previos a 2027.
El exviceministro de Economía Sebastián Galiani transmitió otro mensaje tras sus reuniones con Milei. “En mis reuniones recientes con el Presidente encontré que el Gobierno está trabajando para conformar una alianza electoral ganadora y contar con suficiente poder de fuego en el Banco Central”.
Por ahora, los mercados parecen esperar algo más que promesas. La baja de la inflación y la estabilidad cambiaria ya no alcanzan para disipar las dudas.
Mientras Wall Street y los mercados emergentes avanzaron, la Argentina quedó aislada de esa tendencia. La caída de acciones y bonos mostró que una parte de los inversores empezó a soltarle la mano al Gobierno y a cubrirse ante un futuro político y económico que dejó de ofrecer las certezas que Milei prometía al mercado.
