Por primera vez en décadas la importancia de los candidatos a la vicepresidencia de la nación está a la altura de los candidatos a la presidencia. Miguel Pichetto y Cristina Kirchner cargan con carreras políticas de mayor peso que sus compañeros de fórmula. ¿Qué pasa con Daniel Salvador y Verónica Magario?
A un mes de las elecciones nacionales, la campaña arde y, más allá de las escasas posibilidades de Cambiemos de revertir el marcador de las PASO a nivel bonaerense y nacional, la alianza que conduce Mauricio Macri buscará descontarle puntos al peronismo para acortar diferencias y alcanzar un improbable escenario de balotaje.

El más sorpresivo, en su momento, fue Axel Kicillof. El peronismo no terminaba de sellar la unidad y para candidato a gobernador de la provincia sonaban, además del ex ministro de economía, Martín Insaurralde y Sergio Massa. El primero salía de la avanzada territorial de los intendentes; Massa, por su parte, todavía lideraba el Frente Renovador por fuera del kirchnerismo y no desembarcaba aún en el Frente de Todos. El trabajo de hormiga de Kicillof, recorriendo -más de una vez- los 135 municipios de la provincia en un renault clio mancillado por los miles de kilómetros, rindió sus frutos y los intendentes terminaron de inclinar la balanza en su favor.
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Salvador proviene de San Fernando, el distrito menos poblado del conurbano, con menos de 200 mil habitantes. La Mantanza, el municipio que conduce Verónica Magario, es la comuna más poblada del país, con alrededor de dos millones de habitantes.
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Por otra parte, el acompañamiento de Daniel Salvador en la fórmula con Maria Eugenia Vidal no llamó la atención del mismo modo. Si bien es sabido que Vidal y Salvador casi no se hablan, era imposible recortarle más lugar a los radicales dentro de Cambiemos. De las pocas cosas que pudo pedir la UCR, una fue que se le respete la candidatura a vicegobernador, algo que hoy, con el barco casi hundido, suena a menos que poco. Al vice de Vidal se le ofreció, además, uno de los tres lugares que los radicales tienen en los primeros nombres de las candidaturas a diputados nacionales. Además de Miguel Bazze y Karina Banfi, Sebastián Salvador, hijo de Daniel, quedó en el séptimo lugar de la lista, con un pie adentro del congreso.
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Los candidatos
Verónica Magario tiene 50 años. Comenzó a militar en La Matanza en los 90 y, de la mano de Alberto Balestrini, llegó a la gestión municipal como subsecretaria de Desarrollo Social de la comuna. En el año 2006 asumió la vicejefatura del Gabinete de la Municipalidad, ya en gestión de Fernando Espinoza, quien tomó el lugar de un Balestrini que, a su vez, asumió una banca en la Cámara de Diputados de la Nación. En 2011 fue electa concejal por el Frente para la Victoria y en 2013 lo fue como diputada nacional, en el tercer lugar de la lista por la Provincia de Buenos Aires. En 2015 eligió como la primer mujer intendenta del distrito con el 47% de los votos.
Daniel Salvador cumplirá 68 años cuatro días después de las próximas elecciones. Su carrera empezó en el comité radical de San Fernando y su primer hito político lo marcó como secretario de la CONADEP en el retorno de la democracia. Es un radical de pura cepa: abogado, alfonsinista, con una larga carrera legislativa. Fue diputado nacional a fines de los 80 y provincial en los 90, donde lideró el bloque de diputados provinciales de la UCR. Casi retirado de la política, y habiendo ocupado muchos cargos partidarios, Salvador le ganó la pulseada a Cristian Ritondo para acompañar a Maria Eugenia Vidal en una fórmula en la que Cambiemos tenía aún muchas dudas.
