El Senado de la Nación sancionó ayer, con una abrumadora mayoría, tres iniciativas clave: el aumento de las jubilaciones, la reposición de la moratoria previsional y la declaración de la emergencia en discapacidad. Como estas propuestas ya contaban con media sanción de Diputados, se convirtieron en ley de forma automática. No obstante, el oficialismo cuestionó la legalidad de la sesión, lo que llevó al bloque libertario a abandonar el recinto en pleno debate.
Pese al rechazo del Gobierno, los números en la votación fueron contundentes: 52 senadores se pronunciaron a favor, hubo 5 abstenciones y 16 ausencias. Esta sólida mayoría complica el intento del Ejecutivo de impugnar el procedimiento. Por eso ahora todas las expectativas están puestas en lo que suceda en la Cámara de Diputados.
Tras la sesión, Javier Milei reafirmó lo que ya había advertido en múltiples oportunidades: vetará la norma. Y fue más allá. El mandatario sostuvo que, si el Congreso no respalda su veto, recurrirá a los tribunales.
«Vamos a vetar. Aun si se dieran las circunstancias, que no creo, que el veto se caiga, lo vamos a judicializar. Aun si se diera el peor de los casos que de repente la Justicia tuviera un acto de celeridad, y lo decidiera tratar en poco tiempo, aun así, el daño que podrían causar podría ser mínimo. Sería una mancha en dos meses, la cual el 11 de diciembre se la vamos a revertir en caso de que tuviera éxito. La política del superávit fiscal es permanente», declaró durante un acto en la Bolsa de Comercio.
La Constitución Nacional, en su artículo 83, establece que si el Presidente veta una ley, esta vuelve al Parlamento, donde ambas cámaras deben alcanzar una mayoría de dos tercios para revertir el veto. Eso implica que la oposición necesitará reunir al menos 172 votos afirmativos, mientras que Milei sólo precisa 86 voluntades para sostener su decisión.
Algo similar ocurrió en septiembre de 2024, cuando el Ejecutivo vetó un aumento del 8,2% a las jubilaciones y logró mantener su postura gracias al apoyo de lo que Milei llamó “87 héroes”. En esa ocasión, fueron determinantes los votos de aliados del PRO, cinco radicales disidentes (bautizados luego como “radicales con peluca”), algunos diputados de San Juan y Tucumán, y la abstención del bloque Innovación Federal, que responde a los gobernadores de Salta, Misiones y Río Negro. Esta última jugada benefició al Gobierno, ya que al aumentar la cantidad de presentes, se elevan también los votos necesarios para alcanzar los dos tercios.
«Somos prudentemente optimistas», afirmaron cerca de Martín Menem. En La Libertad Avanza descuentan que Milei vetará las tres leyes, dado que su impacto fiscal rondaría los 2 puntos del PBI, y consideran que las condiciones políticas siguen siendo similares a las del año pasado.
Apuntan a que la sociedad electoral entre el PRO y LLA en la provincia de Buenos Aires servirá para “ordenar” a los diputados macristas que expresaron malestar en los últimos meses.
Durante el tratamiento previo del aumento jubilatorio en Diputados, nueve legisladores del PRO decidieron abstenerse. Se trató de los representantes más cercanos a Mauricio Macri, que se diferenciaron de sus colegas del sector alineado con Patricia Bullrich o subordinados a Cristian Ritondo, quienes votaron en contra junto a los libertarios. “Ahora con el acuerdo de PBA a la larga deberían acompañar”, consideraron en el bloque violeta.
De todos modos, admiten que podrían perder a algunos de esos “héroes” por los recientes roces con gobernadores en torno a la distribución de recursos y las disputas electorales en las provincias.
El año pasado, el bloque Producción y Trabajo, liderado por el gobernador Marcelo Orrego, aportó dos votos clave para validar el veto. Pero en esta nueva instancia, sólo una diputada del mismo espacio, Nancy Viviana Picon Martínez, acompañó al oficialismo, mientras que el otro legislador del bloque no asistió.
Situación parecida se vivió con los representantes del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo. En 2024, los legisladores Agustín Fernández, Elía Marina Fernández y Gladys Medina habían sido parte del grupo de los “87 héroes”, pero esta vez se volcaron a favor del incremento jubilatorio.
«Nosotros vamos a estar cerca de los 80, pero ellos van a estar lejos de los dos tercios (172 si hay presencia completa). Hay que recordar que el aumento de jubilaciones se aprobó con 142 votos positivos», explicaron.
En el entorno libertario relativizan el malestar de los gobernadores. Creen que su postura crítica se limita a proyectos vinculados con recursos económicos y que no afectará otras discusiones en Diputados. De hecho, consideraron alentador que varios mandatarios provinciales que formaban parte de Juntos por el Cambio criticaran la moratoria y el aumento.
«Si te estás jugando un veto presidencial hay muchas cosas para hacer», deslizaron en referencia a los clásicos acuerdos políticos. Incluso sugirieron que, con los pactos electorales ya firmados —y algunos en vías de cerrarse— en distintas provincias, “tal vez incluso se sume algún radical”.
La semana pasada surgieron señales de alerta cuando varios de los “radicales con peluca” agrupados en La Liga del Interior apoyaron mociones para tratar el financiamiento universitario y declarar la emergencia en el Hospital Garrahan.
Entre ellos figuraban Martín Arjol, quien no fue autorizado a integrar la lista de LLA en Misiones y compitió por su cuenta bajo el sello Partido Libertario, logrando el 8,3% de los votos, y Mariano Campero, quien tampoco logró sellar un acuerdo con los libertarios en Tucumán.
A pesar de eso, en el plenario de comisiones del martes presentaron un dictamen propio y se mantuvieron al margen del entendimiento entre el peronismo y los bloques dialoguistas. Su propuesta incluso subrayaba la necesidad de mantener el equilibrio fiscal. Todo indica que aún no se alejaron de las “fuerzas del cielo”.
Por lo pronto, Milei ya ratificó su intención de vetar las leyes. En Diputados creen que la votación para insistir no ocurrirá hasta después del receso invernal.
