De aprobarse, Uruguay se sumará a países como Países Bajos, Canadá, España y Nueva Zelanda, donde la eutanasia ya está legalizada.
Este miércoles, el Senado de Uruguay debatirá y se espera que apruebe el proyecto de ley que despenaliza la eutanasia, convirtiendo al país en el primero de América Latina en legalizar este procedimiento bajo condiciones específicas. La iniciativa, conocida como ley de “Muerte Digna”, ya recibió media sanción en agosto por parte de la Cámara de Diputados, en una sesión extensa que contó con respaldo de los legisladores de distintos partidos.
El Frente Amplio, principal impulsor del proyecto, cuenta con mayoría y apoyo unificado, en tanto, los Partido Nacional y Partido Colorado presentan posturas encontradas.
En las barras del Palacio Legislativo se prevé la presencia de organizaciones como Empatía Uruguay y Tenemos ELA, que han sido impulsoras de la ley. También estará presente Prudencia Uruguay, grupo que se opone a la iniciativa. Una figura emblemática será Beatriz Gelós, docente de 71 años que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA) desde hace 19 años.
La propuesta contempla que podrán acceder a la eutanasia personas mayores de edad, psíquicamente aptas, que padezcan patologías crónicas, incurables o irreversibles que “menoscaben gravemente su calidad de vida”. Está pensada para quienes atraviesan sufrimientos insoportables, y busca garantizar una muerte “indolora, apacible y respetuosa de su dignidad”.
Durante el debate en Diputados, los defensores del proyecto sostuvieron que “regula y garantiza el derecho de las personas a transcurrir dignamente el proceso de morir y a recibir asistencia para hacerlo”. También remarcaron que cada individuo tiene el derecho de definir su destino y “evitar sufrimientos que entienda insoportables según su percepción personal”.
Por su parte, los sectores que rechazan la ley advierten que el debate no puede reducirse a una dicotomía entre “sufrir o morir” y cuestionan que se reconozca el derecho a “disponer de la propia vida”.
La sesión de este miércoles podría marcar un antes y un después en la región en materia de derechos individuales. De aprobarse, Uruguay se sumará a países como Países Bajos, Canadá, España y Nueva Zelanda, donde la eutanasia ya está legalizada.
