El bloque peronista, que ostenta la mayoría en la Cámara Alta, acelera los trámites para convocar a una sesión con el fin de frenar las dos designaciones solicitadas por el gobierno de Javier Milei. Queda por ver qué acciones tomarán el resto de las fuerzas opositoras.
Mientras la Corte Suprema decidió no autorizar la licencia solicitada por Ariel Lijo para asumir como ministro, generando sorpresa en el gobierno de Javier Milei, el Senado aún no ha aprobado los pliegos tanto del juez como de Manuel García-Mansilla. Con el año legislativo ya en curso, el interbloque de Unión por la Patria avanza en la Cámara Alta con estrategias para bloquear ambas designaciones.
El sector más interesado en frenar estos nombramientos es precisamente el interbloque de Unión por la Patria. Aunque reina el hermetismo dentro de la bancada se «pedirá una sesión», un trámite que se había postergado hasta evaluar «cómo se desarrollaba» la decisión de la Corte Suprema sobre la licencia de Lijo, que finalmente fue denegada.
Con 34 senadores, el peronismo tiene la posibilidad de bloquear ambos pliegos, ya que se requieren dos tercios de los legisladores presentes (37 de 72) para rechazar las postulaciones. Sin embargo, primero deben solicitar una sesión.
En el caso del pliego de Lijo, tres legisladores de Unión por la Patria firmaron su aval: Claudia Ledesma de Zamora, Lucía Corpacci y Sergio Uñac. En un principio, circulaban versiones sobre la posibilidad de que su designación se utilizara como moneda de negociación, mientras que la intención era rechazar de manera directa la candidatura de García-Mansilla. No obstante, todo quedó sin efecto cuando el presidente Javier Milei resolvió avanzar con la designación de ambos mediante un decreto.
«Van a seguir metiendo presión, pero los radicales le van a dar el voto, así que no sé cuántas posibilidades habrá», expresó una fuente cercana a una integrante del bloque mayoritario en la Cámara Alta. Según su visión, es prioritario resolver «el tema de Lijo» antes de abordar el incierto acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, anunciado por el presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso.
La relación entre peronistas y radicales quedó resentida tras la primera sesión especial del año. En esa ocasión, la Unión Cívica Radical (UCR), junto con otros sectores dialoguistas, protegieron a Milei y su círculo de cualquier investigación sobre el escándalo cripto vinculado al token $Libra.
Por su parte, el radicalismo también llevará a cabo su reunión de bloque al finalizar la jornada. Desde el entorno de la bancada del partido, se limitaron a señalar que «se está conversando». Dentro de la UCR, así como en otros espacios de la oposición, el principal punto de conflicto sigue siendo la designación de Lijo, cuya impugnación es impulsada por los senadores Martín Lousteau, Pablo Blanco y Carolina Losada. Blanco incluso había adelantado su intención de solicitar una sesión especial para rechazar el pliego.
Desde el PRO, con Mauricio Macri a la cabeza, también manifestaron su oposición a la designación de Lijo. En sintonía con esta postura, el senador Luis Juez, cercano al oficialismo, sostuvo en declaraciones a radiales que el pliego del juez «será tratado». Además, enfatizó que «es imposible tomarle juramento a alguien que pide una licencia para un cargo definitivo», considerando inviable este proceso por decreto tras la negativa de la Corte Suprema.
Más allá del rechazo a Lijo, lo que generó un fuerte repudio fue la nominación mediante decreto. Desde el entorno del senador Juan Carlos Romero, indicaron que el legislador salteño considera que «no es la forma adecuada de designación», ya que compromete «la seguridad jurídica que necesitan las decisiones de la Corte».
La semana pasada, el secretario general del PRO, Facundo Pérez Carletti, también cuestionó la metodología de las designaciones. No obstante, respecto a Manuel García-Mansilla, reconoció que había una «consideración distinta». Según fuentes del oficialismo de La Libertad Avanza, el candidato contaba con «entre 4 o 5 firmas», aunque le faltaban varias. «Ninguna de ellas provenía de Unión por la Patria», aseguraron.
De los dos jueces designados por decreto por Javier Milei, solo Ariel Lijo obtuvo dictamen de la Comisión de Acuerdos del Senado para su nominación. Sin embargo, ninguno de los dos recibió el aval de la Cámara Alta. A pesar de haber declarado ante el Senado que no aceptaría una designación por decreto, Manuel García-Mansilla finalmente la validó. El sábado, estuvo presente en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso y fue el primero de los jueces de la Corte Suprema en ocupar su lugar. En contraste, Lijo no contaba con un asiento junto al resto de los magistrados.
En el caso de Lijo, la Corte Suprema había postergado su juramento debido a que aún debía cumplirse un paso previo: su solicitud de licencia como juez federal. Sin embargo, este pedido fue rechazado por el máximo tribunal en la mañana de hoy. La votación resultó en contra de concederle la licencia, con el respaldo de todos los supremos, incluyendo a García-Mansilla, a excepción de Ricardo Lorenzetti, quien optó por no participar en la decisión.
Tal como informó este medio, la resolución generó sorpresa en la Casa Rosada, hasta el punto de que en un primer momento se llegó a considerar falsa la votación. Aun así, el gobierno mantiene firme la intención inicial de Milei de lograr que ambos candidatos impulsados por el Ejecutivo sean incorporados.
