Así lo expresó Guillermo Justo Chaves, precandidato a intendente de La Plata por el Frente para la Victoria (FPV). En diálogo exclusivo con La Noticia Web, el dirigente describió los problemas de la ciudad y lo que significa la política. También discutió la renovación de la dirigencia y el legado de Néstor Kirchner: "Corrió los límites de lo posible".
Uno de los principales candidatos a intendente del FPV en la ciudad de La Plata es Guillermo Justo Chaves, director del Instituto Nacional de Capacitación Política (INCAP). De treinta y cinco años, vecino del barrio "La loma" y abogado, piensa llevar su propuesta a las elecciones primarias del año que viene para convertirse en el candidato que mejor exprese la política nacional en la ciudad de las diagonales. Recibió a La Noticia Web en el local partidario del "Espacio Bicentenario", ubicado en 13 y 46 de La Plata, el jueves por la noche.
Aunque todavía no es oficial tu candidatura, ¿qué te lleva a pelear la intendencia?
En primer lugar, el amor a la ciudad, que tiene que ver con una historia de vida. Yo nací y me crié en la ciudad. Con todas sus cosas lindas: el olor a tilo, el bosque, los barrios. Yo soy de un barrio donde las familias que teníamos un mejor pasar compartíamos la rambla de 32 y el fútbol con los chicos que tenían orígenes más humildes. También la historia de nuestro abuelos, de nuestros padres, todo eso va formando un amor y una identidad al espíritu de la ciudad. Una vez que uno lo capta, se enamora. Y después, la bronca acumulada en estos quince años, por ver las desigualdades, que la dirigencia en vez de pensar en el bien común piensa en el bien de cada uno, que no haya oportunidades para todos. Toda la herencia del justicialismo, la vocación por dar todo por los sectores desprotegidos, la justicia social, la igualdad de oportunidades; eso también es herencia familiar. Y el estudio y ser profesor en la Facultad de Derecho; todo eso hizo un combo importante, genera en uno querer participar para cambiar.
Esta no sería tu primera elección, ¿cómo evaluás el recorrido de las elecciones precedentes?
Fue un recorrido que a uno le va dando mucha experiencia. La política tiene cosas maravillosas como poder servir, poder realmente modificar la realidad a la cual muchas veces uno se niega. Por el otro lado, tiene cosas muy feas, tiene egoísmos, traiciones, trampas, tiene gente que no es buena, y eso te genera mucho desgaste y desilusión. El recorrido de los últimos años a mí me enseñó las dos cosas: seguir enamorado de la política y también ver quién es quién. La adversidad te hace recargar pilas para seguir adelante. Cuando empezamos a trabajar, antes del 2003, había una gran desilusión entre la gente, y ahora con Néstor y Cristina recuperamos parte del entusiasmo.
¿Qué sería la renovación de la dirigencia, una de las consignas de la campaña?
La renovación tiene que ver con el mundo en que vivimos. Nosotros no podemos pensar la política en los mismos términos que hace treinta o cuarenta años. Seguramente, los protagonistas de esa época están, y desde ya que pueden hacer un aporte importante por su experiencia, pero necesitan de las nuevas generaciones. Las nuevas generaciones que tienen otra matriz cultural. Nosotros nos formamos de otra manera que los políticos de hace sesenta años, y eso no tiene que ver sólo con las nuevas tecnologías. Tiene que ver con que nos criamos en democracia y aprendimos a vivir de otra manera el debate de las ideas, las discusiones. Tuvimos más oportunidades para formarnos, en el sentido de que el acceso al conocimiento y a la información se ha multiplicado. Eso hace que hoy, “la generación intermedia”, como nos gusta llamarnos, nos sentimos preparados para conducir cualquier espacio dentro del estado. La renovación se da desde el plano de las ideas y de las caras.
¿Y en qué se aplicaría la renovación en el ámbito local platense?
Sería fundamental un esquema en el que la sociedad pueda diferenciar esta renovación. No es fácil, porque son tareas de medios más que de resultados. La gente se va a dar cuenta si la gestión fue buena o mala cuando termine el mandato. Dentro del ámbito político, lo que tenemos que hacer es dar una pelea para que se impongan estas metodologías y estas nuevas ideas de renovación. Eso es muy difícil, porque la lucha es contra quienes están en el poder. Es una lucha desigual y un trabajo constante e incansable. La ciudad tiene una cultura política deteriorada en cuanto a prácticas. Hay muchos personajes que se formaron en un contexto muy feo de la política, que son gerentes o dirigentes de negocios.
Hace unos días realizaste una denuncia penal por la destrucción de uno de tus carteles de campaña sobre el camino Centario, ¿a quién se lo atribuís y cuál es tu opinión?
Las agresiones no son personales, son prácticas de matones que son de otra época. Realmente eso no nos hace mal a nosotros solamente, es una subestimación a la democracia y a la forma de vida que elegimos todos. Es una degradación del respeto. Yo lamento mucho que todavía haya personas de estas características en la ciudad. Es inútil poner el dedo acusador en algún sector pero eso va a quedar en el anecdotario. Lo que se necesita es un cambio cultural, no que venga alguien y los sancione o los meta presos. El cambio cultural va a venir del liderazgo ético, el valor del ejemplo. El dirigente que con su ejemplo genera que la sociedad lo siga y se contagie. El gran mérito del liderazgo de Néstor Kirchner ha sido en parte ese, que él fue adelante y se multiplicaron voces en ese sentido. Demostró que se podía.
¿Cuál fue el legado personal que te dejó Néstor Kirchner?
Es muy fuerte el legado personal en mí caso. Antes de 2003, nosotros no teníamos referencia. Decíamos que teníamos que transformar esta realidad porque arriba no había nadie que generara nada. Y cuando vino Néstor me parece que lo que generó fue eso: la posibilidad de creer en el futuro. Antes, los que éramos más jóvenes pensábamos que no había futuro. En segundo lugar, el creer que con la política se pueden hacer muchas cosas. La política tenía que estar nuevamente por sobre la economía y generar los cambios para que haya menos pobres, para que haya más trabajo, más infraestructura; eso se lo debemos a él. También está el tema de la rebeldía, que es la forma de interpelar la realidad y correr los límites de lo posible. Eso es extraordinario.
¿Qué cuestiones faltan definir antes de la elección del año que viene?
Hay que terminar de resolver el tema electoral de la reglamentación de la ley Electoral en la provincia de Buenos Aires, y ver si hay posibilidad de que haya colectoras. Nosotros en ese sentido estamos muy tranquilos porque lo que tenemos que hacer es llevar nuestro programa a la primaria. Lo que queremos es que haya elecciones primarias dentro del Justicialismo y llevar una propuesta clara para la ciudad. Una propuesta trabajada con equipos de gestión, de cara al vecino. No queremos que vea sólo la cara de un candidato, queremos que vea una propuesta de trabajo, vea un equipo, y que ese trabajo sea en línea con un proyecto nacional bien definido. Nosotros queremos la unidad del Justicialismo en el marco de progreso, de igualdad de oportunidades, de erradicación de pobreza y trabajo. Lo que queremos es renovar la política y renovar el Justicialismo. Hay muchos dirigentes que no les interesa eso, lo único que quieren es mantenerse en el poder.
