El ministro de Desregulación quedó en el centro de las críticas tras la derrota legislativa por la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y el conflicto por el practicaje, que obligó al Gobierno a suspender uno de sus decretos. Aunque Javier Milei mantiene su respaldo, Karina Milei ya puso bajo revisión sus proyectos antes de que lleguen al Congreso.
“Una semana mala para Sturzenegger, es una semana buena para el país”, dijo el periodista Diego Iglesia. Y cuánta razón. El ministro de Desregulación quedó en el ojo de la tormenta, incluso dentro del Gobierno libertario. “Es el nuevo Adorni. El único que lo banca es Milei”, lanzó el periodista mimado por el poder de turno, Esteban Trebuc.
El triunfo que no fue; una victoria con sabor amargo. El oficialismo celebró la aprobación del desmembrado proyecto de ley de la Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Más que desmembrada, estéril: no contó con los dos capítulos que eran la génesis de un proyecto hecho a medida para los empresarios amigos de este Gobierno: eliminar los límites para la extranjerización de la tierra y echar por tierra la Ley de Manejo del Fuego.
En las diversas editoriales dominicales de distintos medios, se responsabilizó al ex presidente del Banco Central durante el macrismo de la derrota legislativa camuflada por un inverosímil relato triunfante. A esto se le sumó un error no forzado tan grosero como perverso para los propios intereses del Gobierno Nacional: el decreto que desreguló el practicaje y que derivó en un reclamo gremial que ocasionó que prácticamente se frenara por completo el comercio exterior.
Después de 48 horas de conflicto, el Gobierno decidió dar marcha atrás y suspender el decreto impulsado por Federico Sturzenegger. El conflicto dejó más de 180 buques demorados y generó pérdidas económicas que rondaron los 300 millones de dólares.
Todo un error que costó mucho entender puerta adentro de la Casa Rosada. Karina Milei corrió a Sturzenegger de la negociación con los prácticos y el encargado de destrabar el conflicto fue Diego Santilli.
Esto derivó, incluso, en la idea de Karina y Javier Milei de revisar los proyectos redactados por el ministro, que quedó en una posición incómoda después de los últimos tropiezos. La Cámara alta, de hecho, suspendió la sesión prevista para tratar la Ley de Hojarasca, una de las iniciativas de Sturzenegger que ya cuenta con media sanción.
Mientras tanto, Milei decidió respaldarlo. El vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que “el ministro Sturzenegger es uno de los ministros más importantes de este Gobierno. Es una figura clave”.
El respaldo del Presidente no alcanza para borrar los problemas que generaron sus últimas iniciativas. Entre la derrota legislativa y el conflicto con los prácticos, el ministro quedó en el centro de una discusión que ya excede sus proyectos y empieza a involucrar a la propia Casa Rosada.
En rigor, fue una mala semana para Sturzenegger: una buena semana para el país.
