El Gobierno incumplió la promesa de Javier Milei de alcanzar los U$S 50.000 millones en reservas para mayo. Pese al acuerdo con el FMI, el Banco Central no sumó un solo dólar y las reservas netas siguen en rojo. Para evitar una sanción, el equipo económico busca ahora cubrir el faltante con deuda externa.
En abril, Javier Milei aseguró en cadena nacional que en mayo las reservas brutas del Banco Central alcanzarían los 50 mil millones de dólares. “Para mayo, las reservas brutas del Banco Central estarán en torno a los 50 mil millones de dólares”, afirmó entonces el Presidente. Sin embargo, los datos oficiales muestran que el saldo actual no supera los 38.400 millones. La diferencia no es menor: son más de 11 mil millones de dólares que no están y que formaban parte de la hoja de ruta que su propio Gobierno presentó como señal de éxito ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El plan era que HOY las reservas debían estar en 50.000 millones de dólares… FALLÓ.
Hablemos de empanadas. pic.twitter.com/pZ1ysRjwdj— GABRIEL TAYLOR ️ (@vict0camp0) May 27, 2025
A más de un mes de la firma del nuevo acuerdo con el FMI, el Banco Central no acumuló un solo dólar a través del mercado de cambios, a pesar de que el compromiso con el Fondo contempla una meta de compra de 4.500 millones hasta mediados de junio. El plazo vence el 13 de junio y, si no se cumple, el Gobierno deberá pedir un «waiver», una dispensa para no ser penalizado por el incumplimiento. En ese contexto, el equipo económico que lidera Luis Caputo salió a buscar mil millones de dólares mediante un bono en pesos, suscripto en dólares, apuntado a inversores extranjeros. La operación, aunque presentada como una señal de confianza en los mercados, evidencia las dificultades para cumplir con la meta sin recurrir a deuda.
En paralelo, las reservas netas siguen en terreno negativo. Según estimaciones de consultoras privadas, oscilan entre los 7.600 y los 8.400 millones de dólares por debajo de cero. El objetivo oficial es reducir ese rojo a 2.500 millones, lo que implica una brecha de al menos 5.000 millones que el Gobierno debe cerrar en apenas dos semanas hábiles. Los analistas del mercado ya anticiparon que la meta no se cumplirá y que el FMI otorgará un «waiver» para no interrumpir el flujo de desembolsos.
La decisión política de no comprar dólares mientras la cotización supere los $1.000 limita las herramientas disponibles para sumar reservas. La consultora LCG advirtió que “la acumulación vía compras en el mercado libre de cambios continuará siendo nula” si se sostiene ese esquema. Como alternativa, el Ejecutivo apuesta a préstamos multilaterales, colocaciones privadas y una eventual operación de recompra (‘repo’) por 2.000 millones. Sin embargo, todos esos ingresos tienen restricciones de contabilización en los criterios del FMI.
Pese a esto, desde el Ministerio de Economía relativizan la importancia del incumplimiento. El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, sostuvo que “el programa naturalmente va a acumular reservas” y que “no es todo blanco o negro, que se cae el programa”. En su visión, el foco está puesto en otros indicadores: crecimiento, baja de la inflación y freno a la emisión. Sin embargo, evitó explicar cómo se llegará a las metas sin intervenciones en el mercado de cambios y con un endeudamiento creciente.
El Gobierno insiste en que el plan económico avanza con éxito y que el Fondo lo respalda, pero los números no convalidan esa narrativa. Las metas se corren, las promesas no se cumplen y las señales de confianza se sustentan más en declaraciones públicas que en resultados verificables. A medida que se acerca el examen del FMI, la pregunta crece: ¿es sostenible un plan económico que no logra cumplir su propio cronograma de acumulación de reservas?
