Luego de que la justicia de Estados Unidos abalará durante el 2014 las extravagantes decisiones del juez Griesa, por primera vez la Cámara de Apelaciones neoyorkina rechazó el intento de los buitres para embargar reservas del Banco Central. Una buena señal para continuar con la batalla por la soberanía argentina.
Hace tiempo que el juez Thomás Griesa astilla la reputación del Poder Judicial de Nueva York. Salvo los fondos buitre, beneficiarios de sus fallos, y el sector más miserable de la política local –que ve en las insólitas resoluciones del octogenario magistrado una oportunidad para golpear al gobierno de Cristina Fernández-, Griesa viene cosechando copiosas críticas de colegas, abogados, analistas, economistas y hasta de varias decenas de países que, alarmados por las implicancias del denominado "Juicio del siglo", impulsan en las Naciones Unidas una reforma del sistema global de deuda soberana para evitar que en otras latitudes padezcan lo que viene sufriendo la Argentina por obra y gracia del señor juez.
A esa multitud de críticos se sumó la propia Cámara de Apelaciones neoyorkina, quien en un durísimo fallo ayer rechazó un intento de los buitres para embargar las reservas del Banco Central. El tribunal consideró que Griesa "erró" en su sentencia de primera instancia, cuando a pedido de los fondos querellantes desconoció la inmunidad del BCRA. También reprochó al magistrado por las inconsistencias que exhibe en audiencias y resoluciones. Y hasta lanzó definiciones que contrarían a los econo-chantas que copan la escena local: según la Cámara, el Central es "independiente" aun cuando se comporte como un instrumento de política económica coordinado con el gobierno central. "Todos los gobiernos ejercen algún tipo de control" sobre las operaciones de las oficinas de administración y "eso no significa que sean extensiones de sí mismos", dice el fallo, y recuerda que incluso "el gobierno de los Estados Unidos también efectúa" consultas de política monetaria con la Reserva Federal, sin que eso le reste independencia. Teléfono para los economistas neoliberales que reclaman "autonomía del BCRA", una falacia que suele encontrar eco en algunos líderes de la oposición.
Es la segunda vez en 15 días que el tribunal de alzada, que hasta hace poco convalidaba los disparates del juez, le revierte una decisión. Es que los desatinos de Griesa son cada vez más notorios, y resultaría difícil convalidarlos sin quedar expuestos como cómplices de, por lo menos, su escandalosa desprolijidad. En los tribunales neoyorkinos, parece, todavía se consigue algo de pudor.
Como lo sugiere el propio fallo, los camaristas temen que los dislates de Griesa permitan que la Argentina pida la revisión de toda la causa. "Será un previsible y desafortunado resultado de la decisión" adoptada por el magistrado, dice la resolución de los camaristas, quienes ahora temen quedar manchados por el papelón. Se acordaron tarde. Pero ya se sabe: más vale tarde que nunca.
