Roberto Frenkel advirtió que el esquema oficial enfrenta límites estructurales y alertó sobre el riesgo de repetir crisis cambiarias si no hay correcciones de fondo.
El economista Roberto Frenkel, reconocido por su trayectoria académica y por haber sido docente de Javier Milei, cuestionó el rumbo económico del Gobierno y dejó una definición contundente: el modelo actual “no es sostenible” sin cambios profundos en la política cambiaria y externa.
Durante una entrevista televisiva, Frenkel sostuvo que el programa enfrenta problemas de fondo que ponen en duda su continuidad en el tiempo. Según explicó, la clave pasa por el tipo de cambio y la capacidad de generar dólares genuinos. En ese marco, planteó que el esquema solo podría sostenerse “si se produce un ajuste del tipo de cambio que permita generar superávit de cuenta corriente y acumular reservas legítimas”.
El economista describió una dinámica conocida en la historia argentina y regional. Recordó que los planes de estabilización basados en un dólar atrasado suelen mostrar un arranque favorable, pero luego derivan en crisis. En esa línea, afirmó: “En las últimas décadas, la Argentina y países como México y Chile experimentaron numerosos episodios en los que programas de desinflación basados en atraso del tipo de cambio terminan en una crisis de balance de pagos».
Frenkel explicó que el proceso comienza con una mejora transitoria. Señaló que una fuerte devaluación inicial ordena las cuentas públicas y reactiva la demanda por un período acotado. Sin embargo, advirtió que esa etapa tiene un límite claro. “Este proceso nunca es duradero”, indicó, y remarcó que luego aparecen tensiones financieras que derivan en un freno de la economía.
Dice Roberto Frenkel: «Puede ser que haya superávit de cuenta corriente, aún con el tipo de cambio atrasado. Puede ser. Y vamos a quedar con un tipo de cambio de Arabia Saudita, pero sin trabajo para la gente. Porque con ese tipo de cambio no producimos nada, salvo petróleo,… pic.twitter.com/AbktQ7aoth
— Juan Pablo Álvarez (@JPAperiodista) April 22, 2026
El diagnóstico incluyó una advertencia directa sobre el desenlace de estos ciclos. El economista sostuvo: “Llega un punto en el que el balance de pagos se resiente, se quedan sin reservas, hay incertidumbre, hay que subir las tasas de interés, entra una fase contractiva. La incertidumbre dificulta aún más el financiamiento de la situación deficitaria que se genera por el atraso cambiario y termina en una crisis financiera de balance de pagos que tiene que ser resuelta vía una maxi devaluación”.
Para Frenkel, el problema no radica en las medidas de corto plazo sino en los desequilibrios estructurales. En ese sentido, fue categórico: “Es claro que hay que subir el tipo de cambio, hay que partir de la inflación que genere esa actualización para que sea una estabilización sostenible”.
El economista también analizó el ajuste fiscal que impulsó el Gobierno. Reconoció que permitió reducir el déficit en una primera etapa, pero advirtió sobre sus límites. Señaló que ese resultado se apoyó en recortes sobre ingresos y gastos que no pueden sostenerse en el tiempo. Por eso insistió en que la estrategia oficial puede mostrar resultados iniciales, pero pierde consistencia cuando se agotan las fuentes de financiamiento.
Otro eje de su análisis fue la acumulación de reservas. Frenkel planteó que no alcanza con el endeudamiento externo y remarcó: “La única manera de tener reservas es con superávit de la cuenta corriente o bien con inversión extranjera directa”. En ese punto, alertó que los anuncios de grandes inversiones no implican ingresos inmediatos y no resuelven las urgencias del esquema.
Además, relativizó el impacto de sectores como la energía, la minería o el agro en la economía cotidiana. Consideró que esas actividades no garantizan una mejora generalizada en el empleo ni en los ingresos. Con ese diagnóstico, resumió su postura sin matices: “Entonces no es sostenible, ni durable”.
El análisis de Frenkel sumó peso por su vínculo académico con Milei y por su reconocimiento en el campo económico. Su advertencia se alineó con críticas de otros referentes y dejó planteado un interrogante central sobre el futuro del programa: sin correcciones en el tipo de cambio, el frente externo y la acumulación de reservas, el modelo enfrenta un límite difícil de evitar.
