La diputada nacional Marcela Pagano difundió una carta abierta dirigida a la congresista demócrata estadounidense Jasmine Crockett, luego de que esta señalara en una audiencia del Congreso de EE.UU. que “existe una historia de racismo en Argentina” y que ese habría sido uno de los motivos por los cuales gran parte del público internacional apoyó a España en la final del Mundial 2026.
El comentario de Crockett, representante por Texas, se viralizó en redes sociales y generó una fuerte polémica. En su intervención, la legisladora norteamericana insistió en vincular la supuesta discriminación en Argentina con el favoritismo hacia España, pese a que el historiador David Blight había atribuido la simpatía internacional al desempeño futbolístico del equipo europeo.
En su respuesta, Pagano cuestionó duramente las afirmaciones y aportó datos históricos: “Acá, en Buenos Aires, tenemos una palabra que le va a servir: macanear. Macanear es hablar con mucha seguridad de algo que no se conoce”, escribió. La diputada del bloque Coherencia, tras abandonar las filas de La Libertad Avanza, recordó que Argentina abolió la esclavitud en 1813, medio siglo antes de la Proclama de Emancipación de Abraham Lincoln, y que la Constitución de 1853 estableció la libertad automática para cualquier esclavo que pisara suelo argentino.
Pagano también subrayó que las leyes argentinas nunca prohibieron matrimonios interraciales, a diferencia de Estados Unidos, donde recién en 1967 la Corte Suprema anuló esas restricciones. “Nosotros nunca colgamos un cartel de ‘solo blancos’ sobre un bebedero. Ustedes los descolgaron ayer, como quien dice”, lanzó en su carta.
La diputada reconoció episodios de discriminación en la historia argentina, como la Campaña del Desierto contra los pueblos originarios y el olvido de los afroargentinos tras las guerras de independencia, pero destacó que esos hechos forman parte del debate público y de políticas como la Ley Antidiscriminación de 1988.
Pagano acusó a Crockett de proyectar los problemas raciales de Estados Unidos sobre la realidad argentina: “Agarró los problemas de su país —que son reales y enormes— y los quiso calzar en el mío como un zapato ajeno. No entra, señora”.
La carta concluyó con un pedido de rectificación y una invitación a conocer los archivos históricos y la música afroargentina en Buenos Aires: “Los pecados nuestros son nuestros y los suyos son suyos, y ninguno se explica con el manual del otro”.