Southern Energy adjudicó a la firma india Welspun la provisión de caños para un gasoducto estratégico. La oferta resultó 40% más baja que la de Techint y reabrió el debate sobre costos, apertura económica y reglas de competencia.
El consorcio Southern Energy, integrado por YPF, Pan American Energy y Pampa Energía, definió un paso central para el desarrollo del gas de Vaca Muerta. Adjudicó a la empresa india Welspun el contrato para proveer los caños de acero de gran diámetro del gasoducto que unirá Neuquén con la costa de Río Negro. La decisión desplazó a Techint, histórico proveedor de la infraestructura energética local.
La diferencia de precios explicó el resultado. Datos del mercado indicaron que la propuesta de Welspun quedó 40% por debajo de la presentada por el grupo que lidera Paolo Rocca. El contrato correspondió a un ducto de entre 480 y 500 kilómetros, que conectará la planta de Tratayén con San Antonio Este, punto clave del proyecto de Gas Natural Licuado (GNL).
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió el proceso y el desenlace. En redes sociales sostuvo que “caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones”. El funcionario respaldó la competencia internacional y la encuadró en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
El impacto político resultó inmediato. La licitación se realizó entre empresas privadas, pero la exclusión de Techint tuvo peso simbólico. Sturzenegger cuestionó la idea de priorizar proveedores locales a cualquier costo. “GrupoTechint habría ofrecido los caños 40% más caros. Aunque alguien quizás pensara que aun así debería habérseles adjudicado (de hecho, esa es la lógica del compre nacional, felizmente derogado), creo que eso es indefendible”, señaló.
El ministro agregó que el mayor costo de los insumos habría tenido efectos en cadena. “Como el precio del gas está fijo, ese mayor costo lo hubiéramos pagado quizás con un precio mayor de la energía para miles de empresas (incluyendo pymes) y consumidores”, afirmó. También dejó una definición política: “Es el costo argentino que le dicen”.
Sturzenegger expuso otro argumento para justificar la apertura. Recordó que cada importación exige una exportación para equilibrar el flujo externo. Según su mirada, la compra de insumos más baratos genera condiciones para que otros sectores exportadores ganen competitividad. “Cada importación genera la necesidad de una exportación”, remarcó, y defendió los beneficios de la apertura económica.
La competencia reunió a más de 15 oferentes internacionales. Participaron empresas de China, España, México, Turquía, Japón, Grecia, Colombia, India y la Argentina. Seis compañías llegaron a la etapa final. La oferta ganadora superó apenas los US$200 millones y se ubicó 40% por debajo de la de Techint. Welspun también aceptó mayor flexibilidad en plazos de pago y garantías, un punto que inclinó la balanza.
El ministro criticó la postura de Techint tras conocerse los precios rivales. Según relató, la empresa planteó la posibilidad de igualar la oferta si el consorcio otorgaba un first-refusal. Sturzenegger rechazó ese esquema. A su entender, ese mecanismo desalienta la participación. “Es probable que no se presenten muchos oferentes”, dijo, porque existiría la percepción de que una firma podría mejorar cualquier propuesta al final del proceso.
El proyecto del gasoducto se inscribió en un plan de inversión de US$15.000 millones para exportar GNL desde la Argentina. Southern Energy reunió a actores centrales del sector. Marcos Bulgheroni representó a Pan American Energy. Marcelo Mindlin participó a través de Pampa Energía. Horacio Marín encabezó YPF.
Welspun Corp Ltd. figura entre los mayores fabricantes de tubos de acero del mundo. Cuenta con una capacidad instalada de 2,55 millones de toneladas anuales y opera plantas en India, Estados Unidos y Arabia Saudita. Su perfil industrial explicó la competitividad de la oferta frente a proveedores tradicionales.
Desde el Gobierno, Sturzenegger planteó una mirada de largo plazo. Afirmó que Vaca Muerta abrió “oportunidades increíbles en los próximos años” y sostuvo que el objetivo oficial fue respetar contratos y reglas de juego. Según el ministro, ese camino permitió construir una industria “competitiva y sana”, con costos más bajos y mayor proyección exportadora.
