Desde Washington se conoció que Donald Trump se inclinó por fortalecer su vínculo político e ideológico con Javier Milei y definió avanzar con un convenio que permitiría eximir de aranceles a un centenar de productos argentinos que ingresan al mercado estadounidense.
Desde Washington se conoció que Donald Trump se inclinó por fortalecer su vínculo político e ideológico con Javier Milei y definió avanzar con un convenio que permitiría eximir de aranceles a un centenar de productos argentinos que ingresan al mercado estadounidense.
Funcionarios de la Secretaría de Comercio norteamericana, el Departamento de Estado y la Oficina del Representante Comercial se reunieron con representantes del Ministerio de Economía y la Cancillería para definir un comunicado conjunto que anunciaría este esquema de beneficios.
El proceso de elaboración del acuerdo resultó complejo y se mantuvo bajo estricta reserva. Trump negoció condiciones arancelarias con alrededor de 170 países al mismo tiempo y buscó que los detalles de la tratativa con Argentina no se filtraran. Este criterio respondió a la preocupación de que otras naciones exigieran concesiones similares.
Por esta razón, los equipos de ambos gobiernos firmaron un acuerdo de confidencialidad que obligó a mantener el secreto absoluto durante los últimos tres meses.
El hermetismo no se limitó al caso argentino. Washington firmó entendimientos arancelarios con China, Vietnam y el Reino Unido sin divulgar en detalle el contenido de cada uno. En todos estos episodios, Trump realizó anuncios generales a través de Truth Social, pero mantuvo bajo reserva la información específica.
En paralelo, la administración republicana impulsó una ofensiva comercial con la meta de defender la producción estadounidense, contener la migración irregular proveniente de México y reducir el flujo ilegal de fentanilo.
Como parte de esta estrategia, el gobierno estadounidense aplicó un arancel mínimo de 10 por ciento a ciertas importaciones y fijó tasas más altas según el país de origen o la categoría de producto.
Trump señaló que este ciclo de negociaciones concluiría el 9 de julio. Sin embargo, muchas conversaciones siguieron abiertas más allá de ese plazo. Según su anuncio original, su administración enviaría un centenar de cartas a distintos gobiernos para detallar los términos de cada relación comercial.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, modificó ese cronograma cuando declaró: “Trump enviará cartas a algunos de nuestros socios comerciales, diciendo que si no avanzan, entonces el 1 de agosto, volverán a su nivel arancelario del 2 de abril”.
De este modo, cada país recibiría una notificación oficial. Podría aceptar de inmediato el esquema propuesto o utilizar el tiempo restante para acordar condiciones más favorables. Quienes no se sumen a la negociación enfrentarán tarifas elevadas a partir de agosto.
Argentina, en cambio, logró ubicarse en un canal diferenciado. La Casa Blanca prefirió omitir cartas y anuncios públicos, en parte por la afinidad personal entre Trump y Milei.
El canciller Gerardo Werthein sostuvo dos encuentros clave con Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos. Según fuentes diplomáticas en Washington, ambos establecieron una comunicación fluida que facilitó avances fuera del ruido mediático.
A partir de esa interlocución, Argentina habría pactado una lista preliminar de 100 productos con arancel cero, frente al 10 por ciento general que rige para la mayoría de las importaciones. Este beneficio no incluiría los gravámenes de 50 por ciento que afectan al acero y al aluminio.
Trump definió que estos dos insumos tienen relevancia estratégica para la seguridad nacional. La administración republicana sostuvo que los derechos más elevados garantizarán la sustentabilidad de la industria local. La orden ejecutiva que justificó el aumento explicó que “aunque los aranceles previamente impuestos al acero y al aluminio han contribuido a un importante apoyo a los precios en el mercado estadounidense, aún no han permitido que estas industrias desarrollen y mantengan una tasa de utilización de la capacidad de producción necesaria”.
El documento concluyó que el incremento “proporcionará un mayor apoyo a estas industrias y reducirá o eliminará la amenaza para la seguridad nacional que suponen las importaciones de artículos de acero y aluminio y sus derivados”.
Argentina figura entre los principales proveedores de esos metales. Durante 2024, las ventas a Estados Unidos sumaron alrededor de 630 millones de dólares. Sin embargo, el gobierno de Milei no consiguió incluir esos rubros en la exención arancelaria.
Fuentes diplomáticas admitieron que Trump reservó para sí mismo la decisión final y que el comunicado conjunto podría publicarse en un plazo máximo de 72 horas, salvo que la Casa Blanca postergue el anuncio.
