Estados Unidos oficializó una nueva política arancelaria para 60 países a través de una investigación sobre trabajo forzoso. En el caso argentino, se confirmó un arancel del 10%, aunque seguirán vigentes las exenciones previstas en el acuerdo bilateral firmado este año.
El gobierno de Donald Trump anunció este jueves la aplicación de nuevos aranceles a importaciones provenientes de 60 países, entre ellos la Argentina. La medida establece un gravamen del 10% para los productos argentinos, en línea con lo que contemplaba el Tratado sobre Comercio e Inversiones firmado entre ambos países en febrero, que había quedado sin efecto tras un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos.
La decisión fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). El organismo concluyó que distintos países no aplican controles suficientes para impedir el ingreso de bienes producidos mediante trabajo forzoso, por lo que propuso nuevos aranceles.
El documento oficial explicó: “El 10 por ciento es la tasa adecuada de los aranceles de la Sección 301 para economías investigadas que (i) imponen una prohibición de importación de trabajo forzado; (ii) se han comprometido a imponer y hacer cumplir dicha prohibición mediante un Acuerdo sobre Comercio Recíproco; o (iii) haber impuesto un régimen parcial con el efecto de impedir la importación de ciertos bienes de trabajo forzado”, e incluyó a la Argentina dentro de ese grupo.
Según fuentes vinculadas a la negociación, el objetivo de la medida es restablecer, mediante la Sección 301, el esquema previsto en el acuerdo bilateral y sortear las limitaciones impuestas por el fallo de la Corte Suprema estadounidense. La iniciativa también busca reforzar la presión comercial sobre países cuestionados por el uso de trabajo forzoso en sus cadenas de producción.
Respecto del caso argentino, una fuente que participó de las negociaciones explicó al diario Clarín: “Argentina tenía 10% de aranceles por el acuerdo bilateral. La Corte Suprema le dijo a Trump que no podía implantar aranceles recíprocos y Trump, mientras se dilucidaba el tema, amenazó con colocar un arancel global del 15%. Finalmente, por las investigaciones por trabajo forzoso, los aranceles de los productos argentinos quedaron en el 10%, igual a lo que establecía el Tratado”.
La misma fuente agregó: “Entonces, ahora estamos en la misma posición que estábamos cuando se firmó el acuerdo”. Además, el nuevo esquema mantiene las más de 1.600 exenciones ya previstas para productos argentinos, entre ellos litio, yerba, té, maderas y otros minerales críticos. A eso se suman 93 productos que tampoco pagarán el 10%, como animales vivos, flores, aceites de jojoba y argán, corcho, seda, piedras preciosas, perlas y galio, entre otros.
Al presentar la medida, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo: “El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzado de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos ha tenido una prohibición de importación de trabajo forzado durante casi un siglo y la hace cumplir rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”.
Asimismo, concluyó: “La acción de hoy comenzará a corregir lo que es tanto un abuso de los derechos humanos como una práctica comercial distorsionada para mejorar el bienestar de los trabajadores en todo el mundo. Me animan los socios comerciales que han actuado rápidamente para adoptar prohibiciones de importación de trabajo forzado, y espero garantizar su aplicación efectiva”.
