Los alcaldes de distritos afectados se reunieron con el gobernador, Axel Kicillof. Duras críticas hacia los dos ministros de Seguridad.“ Vamos a activar el protocolo que ponemos en marcha para las Fiestas en diciembre”, aseguran los intendentes.
Los intendentes peronistas del conurbano están en alerta. Todos coinciden, incluso Juntos por el Cambio, en que los saqueos solo ocurrieron en la Primera Sección electoral, por lo que denuncian que fueron orquestados. “Absolutamente armados. Mismo día, misma hora, coordinados y focalizados en cinco municipios del AMBA. Distinto fue lo Córdoba y Neuquén. Siempre hay mano de obra útil en las catacumbas esperando el momento. Esperemos a la inteligencia informática criminal …”, señaló un funcionario massista con trabajo territorial en la provincia de Buenos Aires.
Del lado de Juntos por el Cambio creen parecido: “Eran bandas que agarran pibitos y aprovecharon para robar. Muchos pendejos. Si estos saqueos fueran genuinos, hubiese habido un efecto contagio. Y no fue así. Si esto estalla en La Matanza es imparable. En la rotonda de La Tablada hay un híper muy expuesto y tenés que tener un batallón de gendarmes para blindarlo”, contó a este medio un dirigente de Bullrich de la Tercera sección.
Si bien los días siguientes no se registraron ataques, el clima de tensión en buena parte del conurbano continuó con los comerciantes tomando precauciones individuales para su seguridad. Algunos, directamente, optaron por bajar las persianas.
El gobernador Axel Kicillof se comunicó o reunió con los intendentes de los municipios más afectados y le hicieron saber el descontento por el accionar inicial de los ministros de Seguridad, Sergio Berni y Aníbal Fernández.
Los intendentes peronistas le recalcaron al gobernador de manera crítica que lo sucedido era algo que ellos, ya veían venir, que lo alertaron y que, a pesar de ello, no hicieron nada previamente.
El enojo de los jefes comunales con Berni y Aníbal Fernández ha incrementado en el último tiempo. El ministro de Seguridad de la Nación había prometido en mayo el desembarco de gendarmes en el conurbano, con la creación del CUC, Comando Unificado Conurbano, integrado por las cuatro Fuerzas Federales: gendarmería, prefectura y las policías Federal y Aeroportuaria. Pasaron tres meses y solo se vislumbran negocios saqueados, incendiados y comerciantes quebrados e indignados.
“Nosotros lo que hicimos y vamos a seguir haciendo es activar el protocolo que ponemos en marcha para las Fiestas en diciembre”, dijo un intendente de la Tercera sección.
El miércoles, Kicillof mantuvo encuentros mano a mano en Moreno, con la intendenta Mariel Fernández, en Malvinas Argentinas con el jefe comunal en uso de licencia, candidato a la reelección y ministro suyo de Obras Públicas, Leo Nardini, y con el alcalde de Escobar, Ariel Sujarchuk.
“En todo momento estuvimos en contacto con las y los intendentes para tener un panorama de la situación y continuamos trabajando en el fortalecimiento de la seguridad en la provincia y especialmente en el conurbano”, expresó Kicillof desde sus redes sociales.
Desde el peronismo aseguran que la situación está relativamente controlada y temen más a la descomposición social que quedó expuesta en casos como el crimen de Morena, en Lanús. Bandas de chicos o jóvenes que son capaces de matar. “No hay hambre como en 2001 que la gente estaba desesperada. Esto es otra cosa”, insistieron.
Los saqueos ocurrieron en José C Paz, Moreno, Merlo, Pilar, Escobar, Tigre y Tres de Febrero, donde la pobreza se ha incrementado, pero también hay una fuerte asistencia del Estado.
En un trabajo titulado Radiografía de la asistencia social en el conurbano, de la Universidad Nacional General Sarmiento ya alertaba en octubre de 2020 que la extensa recesión combinada con la inflación y la pandemia hizo estragos en el conurbano, donde viven 317.553 familias.
La preocupación de los intendentes es que la inflación y las bandas de jóvenes con trasfondo narco no sea tratada a tiempo y se convierta en un cóctel fatal para las elecciones de Octubre. Sergio Massa, recién llegado de Estados Unidos, ha salido a amortiguar, con medidas de precios, el descontrol tras la devaluación.

