La historia de Gabriel García Varde expuso nuevamente las consecuencias del modelo que impulsa Javier Milei. Este sábado, el jubilado que había denunciado públicamente que el PAMI no le negaba la medicación oncológica que necesitaba para tratar su enfermedad, falleció.
“Me estoy muriendo de a poco”, había dicho entre lágrimas en una entrevista el pasado 22 de julio, cuando relató que había bajado de 52 a 43 kilos por la falta de tratamiento. En esa misma ocasión contó que debía salir a pedir ayuda en el subte para poder pagar la habitación de un hotel en el barrio de Once, cuyo costo rondaba los 800.000 pesos mensuales, además de comprar alimentos, ya que con la jubilación mínima “no alcanzaba para nada”.
Gabriel relató que los médicos le habían indicado un medicamento oncológico de 98.000 pesos, pero que la obra social se lo rechazó en enero junto con la renovación de otros tratamientos. Ante la negativa, llegó a manifestarse en una sede del PAMI para conseguir al menos una medicación de menor complejidad.
Su vida se convirtió en una lucha diaria no solo contra la enfermedad, sino también contra la precariedad económica. “Cuatro o cinco días de atraso en el pago ya representaban 200.000 pesos que no tenía”, había explicado. En redes sociales circuló incluso el gesto de un pasajero que le regaló una campera mientras pedía ayuda en el subte.