El ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso, dijo que el año pasado no enviaron desde Nación “$700 mil millones” que hubieran permitido comprar “diez mil patrulleros”; este mediodía compañeros Lucas Aguilar, que fue asesinado ayer, se enfrentaron con la policía.
Tras los incidentes frente a la Municipalidad de Moreno entre la Policía y manifestantes que reclamaban por el asesinato del repartidor Lucas Aguilar, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, responsabilizó al Gobierno nacional por la quita de fondos para la seguridad.
“Si el Gobierno nacional nos hubiera pagado el año pasado los $700 mil millones, ¿cuántos patrulleros se compran con eso? Diez mil patrulleros. Ese dinero el Gobierno no lo envió a la provincia, que es un fondo creado por ley para financiar la política de seguridad de la provincia. Entonces si no nos dan los recursos para invertir y fortalecer nuestra capacidad, y al mismo tiempo tenemos una crisis social que avanza…”, comentó.
Fuertes incidentes, que incluyeron violentos cruces entre manifestantes y la Policía, se desarrollaron este viernes en la protesta. Repartidores, amigos y familiares de Lucas Aguilar, que recibió siete puñaladas de parte de un delincuente, se reunieron para exigir respuestas frente a la ola de inseguridad. Al menos 15 personas fueron detenidas.
Aguilar tenía 20 años y fue asesinado ayer cuando intentó ayudar a un vendedor ambulante que fue agredido en la calle. Sus allegados se concentraron frente al edificio donde tiene el despacho la intendenta Mariel Fernández. En los últimos días se registraron cuatro muertes violentas en la localidad. Sobre el crimen, Alonso sostuvo que el delincuente fue detenido inmediatamente por la Policía. “La policía lo detuvo inmediatamente. Este es un conflicto interpersonal, como la mayoría de los que ocurrieron en Moreno en el último mes, no es una situación narco”, dijo a la pantalla de La Nación +.
La protesta comenzó antes del mediodía y reunió a decenas de personas frente a la Municipalidad, incluida la novia de Aguilar.
las tensiones comenzaron a escalar entre la policía y los manifestantes, que también reclamaban por otros vecinos de la zona que fueron asesinados por delincuentes. Entre ellos, el caso de Brandon Maciel, un joven de 21 años que fue asesinado en marzo por motochorros cuando iba a hacer las compras. Allí, estacionaron sus motos frente a las inmediaciones y colocaron sus mochilas de repartidores en la calle.
Un cordón de policías se reunió con cascos y escudos en el frente del edificio mientras algunos manifestantes tiraban piedras y sacaban conos y neumáticos de una camioneta policial para quemarlos en la vereda. Ante este accionar, los efectivos del cordón se mantuvieron a un costado, salvo para apagar las llamas con un matafuego. Aun así, varios efectivos vestidos de civil discutieron con algunos manifestantes.
Los piedrazos y golpes fueron para el edificio, pero también para dos patrulleros que se encontraba estacionados. Para ese momento, el cordón policial se movió de la entrada del edificio al costado donde se encontraban los vehículos.
