En medio de las proyecciones sobre el nuevo panorama legislativo que se definirá en diciembre, el PRO comenzó a delinear su estrategia parlamentaria, que estará sujeta, en buena medida, a las señales políticas y medidas concretas que adopte la Casa Rosada después de las elecciones. Por ahora, en el partido amarillo buscan fortalecer su bancada propia y descartan conformar un interbloque con La Libertad Avanza (LLA), a pesar de los acuerdos electorales y del acercamiento entre Javier Milei y Mauricio Macri.
“Es algo que se va a evaluar en función de cómo se configure la Cámara en diciembre. En la práctica se viene trabajando en conjunto sin necesidad de un interbloque”, explicó un dirigente del PRO ante la consulta. Según apuntan en el entorno del expresidente, será determinante si el pedido de “diálogo sincero” que Macri expresó la semana pasada logra traducirse en hechos.
El “leal” Fernando De Andreis, como lo definió Macri en X, adelantó que el bloque en el Congreso mantendrá su identidad “pura PRO”. Sin embargo, la bancada que asumirá el 10 de diciembre será más acotada: actualmente cuenta con 35 diputados, de los cuales solo 14 continuarán en funciones hasta 2027. Entre ellos están Damián Arabia, Martín Arodhain, Belén Avico, Emmanuel Bianchetti, Alejandro Bongiovanni, Sergio Capozzi, Diana Fernández Molero, Silvana Giudici, Álvaro González, Silvia Lospennato (electa legisladora porteña), José Núñez, Cristian Ritondo, Patricia Vásquez y Martín Yeza.
Por otro lado, 21 legisladores dejarán sus bancas: Karina Bachey, Héctor Baldassi, Nancy Ballejos, Gabriela Besana, Sofía Brambilla, Germana Figueroa Casas, Fernando Iglesias, Luciano Laspina, Pablo Maquieyra, Gerardo Milman, Marilú Quiróz, Javier Sánchez Wrba, María Sotolano y María Eugenia Vidal, entre otros.
A la vez, hay siete diputados con chances de renovar: Sabrina Ajmechet, Florencia De Sensi, Alejandro Finocchiaro, la cordobesa Laura Rodríguez Machado, la chubutense Ana Clara Romero, Diego Santilli y Aníbal Tortoriello.
Entre los posibles nuevos ingresos figuran la entrerriana Alicia Fregonese, los porteños De Andreis y Antonela Giampieri, y la pampeana Adriana García, aunque sus chances son limitadas. En el entorno de Ritondo, actual jefe del bloque, no descartan el regreso de la santafesina Verónica Razzini, mientras que la situación de Gisela Scaglia, vicegobernadora de Santa Fe y cabeza de lista por Provincias Unidas, se mantiene en duda.
“En total, pasaríamos de un bloque de 35 diputados a uno de 26 en el mejor de los casos. Hay que ver a qué bloques irían Gisela Scaglia y Ana Clara Romero en el caso de que se conforme un bloque de Provincias Unidas”, detallaron fuentes cercanas a la bancada amarilla.
El pedido de Macri
En el caso de la lista porteña, Macri realizó un movimiento político particular: pidió el voto por De Andreis, quien ocupa el quinto lugar en la nómina, pero evitó mencionar de manera directa al primer candidato, Alejandro Fargosi, y a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que encabeza la lista al Senado.
“Conozco a Fernando desde que era chico. Nació a la política conmigo, aun antes de fundar el PRO. Muy joven fue legislador y después me acompañó como secretario general de la Presidencia. Está preparado, es idóneo y leal. Va a pelear por las reformas de fondo que tiene que hacer la Argentina. Será un gran diputado”, escribió el expresidente en X. Y cerró con una breve alusión: “Lista 501, LLA+PRO”.
En la sede partidaria de la calle Balcarce, interpretaron esa publicación como una respuesta directa a la campaña de Ricardo López Murphy, quien intenta seducir al electorado histórico del PRO, y también como una forma de reafirmar la identidad propia del espacio. Además, fue vista como una muestra del recelo que mantiene Macri frente a la estrategia de LLA, que buscó minimizar la presencia del PRO en la negociación de las alianzas y las listas.
El nuevo PRO y los díscolos
Con la mirada puesta en la segunda mitad del mandato, en el oficialismo admiten que el PRO será clave para garantizar acuerdos de gobernabilidad. En las últimas horas, el propio Milei destacó que necesita hacer una elección que le permita alcanzar “un tercio en la cámara”, lo que, según dijo, equivaldría a “una pared de defensa”, en alusión al número mínimo de legisladores requerido para sostener los vetos presidenciales ante las iniciativas de la oposición.
Sobre este punto también se pronunció Bullrich, quien en diálogo con Radio Rivadavia reconoció que el Gobierno está lejos de contar con una mayoría propia y que en más de una oportunidad estuvo a punto de que sus vetos fueran revertidos. Reiteró, además, que las principales reformas —la baja de impuestos, la actualización del Código Penal, el nuevo pacto fiscal y las designaciones judiciales— dependen del Congreso. “¿Queremos bajar impuestos? Hay que ir al Congreso. ¿Queremos un Código Penal nuevo? Hay que ir al Congreso”, remarcó.
En ese contexto, uno de los diputados con mandato hasta 2027 se diferenció del oficialismo al votar en contra de sus proyectos en sesiones clave. Se trata de Álvaro González, histórico referente del PRO desde los tiempos en que Macri era jefe de Gobierno porteño, cercano a Horacio Rodríguez Larreta pero con buena relación con Ritondo.
En los últimos días, González lanzó una advertencia hacia adentro del bloque: “Si el PRO se convierte en un apéndice de LLA, yo me corro”. Y profundizó: “Si el tema es subsumirse, yo no creo que pueda estar ahí, porque no me siento parte de la Libertad Avanza; entiendo que hay cosas que los tipos pueden haber hecho bien, pero hay otras cosas que las hacen muy mal. Y realmente lo que estoy percibiendo es que hay una falta de expertise en el Gobierno, que todo eso estuvo tapado por la impronta de Milei”.
