El período extraordinario concluirá sin la designación del juez en la Corte Suprema. La Casa Rosada filtra nuevos nombres, el radicalismo sigue en contra y el peronismo aún no define su postura.
Mientras en la Casa Rosada circula la información de que existe una lista de jueces ultraconservadores como posibles candidatos a la Corte Suprema de Justicia, en caso de que se caigan las dos postulaciones previas, las probabilidades de que el Senado trate el viernes el pliego del juez Ariel Lijo parecen disminuir.
Mañana, antes de la sesión extraordinaria en la Cámara Alta, se definirá en la reunión de labor parlamentaria si efectivamente habrá sesión el viernes. Habitualmente, la actividad legislativa se concentra en los primeros cuatro días de la semana, por lo que una convocatoria en esa jornada resulta inusual. La urgencia responde a que el período extraordinario de sesiones, solicitado por el Ejecutivo nacional, concluye el 21 de febrero.
Desde el oficialismo, fuentes consultadas anticiparon que la aprobación del pliego de Lijo es poco probable, ya que «no están los votos». Un integrante del sector dialoguista admitió en los pasillos: «Estamos pidiendo que bajen la sesión porque es un papelón».
Durante la tarde, comenzó a tomar fuerza la versión de que el Gobierno nacional podría retirar las postulaciones de Lijo y Manuel García-Mansilla si no logra el respaldo necesario en el Congreso. En su lugar, se baraja la posibilidad de proponer a dos jueces alineados con la visión de Javier Milei y La Libertad Avanza: Ricardo Rojas y Ricardo Ramírez Calvo.
El propio Milei había dejado en claro que la postura oficial era aprobar ambos pliegos o ninguno. A su vez, Lijo dio señales de que no aceptaría ser designado por decreto. Mientras tanto, en la oposición hay quienes sostienen que fue el propio juez quien trabajó para conseguir los votos, y no el oficialismo.
Pese al rechazo que generó la candidatura de Lijo, su expediente avanzó mucho más que el de García-Mansilla, quien encaja mejor en el perfil conservador que promueve la Casa Rosada.
Sectores de la oposición ajenos a Unión por la Patria manifestaron su desconcierto ante el cambio en el panorama respecto a la candidatura de Ariel Lijo. Hace unos días, el juez parecía contar con los votos necesarios, pero ahora la situación es distinta. «Es una discusión que nos pasa por arriba», comentó una fuente opositora.
Desde el oficialismo señalan que «no están firmes los votos de Unión por la Patria», y aseguran que el peronismo decidió otorgar «libertad de acción» en este tema, algo que fue confirmado desde la bancada opositora. No obstante, persiste la duda sobre si se logrará alcanzar el número necesario para avanzar con la designación.
A diferencia de otros proyectos tratados en el Congreso, en esta ocasión La Libertad Avanza necesita el respaldo del peronismo en el Senado, ya que no puede apoyarse en otras bancadas como el PRO o la Unión Cívica Radical (UCR). «Nosotros no vamos a juntar los votos y no vamos a votarlo», afirmaron desde el bloque amarillo.
Según trascendió, en la reunión de labor parlamentaria de hoy, el jefe del interbloque de Unión por la Patria, José Mayans, habría expresado que «a Lijo no lo votaba», y que contaba con 25 senadores dispuestos a bloquear la designación. Para que el pliego sea aprobado, LLA necesita alcanzar dos tercios de los votos: 48 en total.
También se supo que legisladores radicales habrían amenazado con no dar quórum en la sesión de mañana, donde se debatirá la suspensión de las PASO, si finalmente se convocaba a sesión el viernes. Desde la UCR evitaron desmentir esa versión, aunque insistieron en que «no tienen los votos para nombrar a Lijo».
El pliego de Ariel Lijo consiguió dictamen recién la semana pasada, cuando se sumaron las firmas necesarias. El principal señalado de haber gestionado el expediente fue el senador aliado Carlos «Camau» Espínola. Junto a él, las firmas que permitieron avanzar fueron las de Ezequiel Atauche (La Libertad Avanza), Claudia Ledesma de Zamora, Lucía Corpacci, Sergio Uñac (Unión por la Patria), Juan Carlos Romero (Provincias Unidas), Eduardo Vischi (Unión Cívica Radical), Carlos Arce (Frente Renovador de la Concordia) y Beatriz Ávila (Por la Justicia Social).
La adhesión de Lucía Corpacci fue interpretada como un gesto de la ex presidenta Cristina Kirchner hacia Lijo, dado que la senadora catamarqueña ocupa una de las vicepresidencias del Partido Justicialista a nivel nacional.
Sin embargo, lo que hasta la semana pasada parecía encaminarse hacia una aprobación ajustada, ahora quedó en un estado de incertidumbre hasta después del 1° de marzo, cuando comience el período de sesiones ordinarias. En el medio, irrumpió el escándalo vinculado al mundo cripto que involucra a Javier Milei y su entorno, agregando un nuevo factor de tensión al escenario político.
