Franco Armani está en el camino correcto desde hace tiempo. Fue de menor a mayor durante su carrera y si sigue atajando como lo hizo ante Racing le va a meter una hermosa presión a Sampaoli de cara al Mundial de Rusia. Pero no me quiero meter en las decisiones del técnico de la Selección. El sabrá, de acuerdo a sus gustos y maneras de analizar, qué es lo más conveniente para la conformación de su plantel. De Armani sí puedo decir que es un arquero que transmite seguridad y le hacen pocos goles. Puede que aún tenga que perfeccionar la salida con los pies, pero eso lo puede ir mejorando a través del trabajo diario.
En el arquero, de acuerdo a lo que pienso, lo esencial es que te hagan pocos goles y que transmitas seguridad. Y Armani tiene esas dos cosas. Es atajador. Además, lo que me gusta de él es que se la juega con todo el cuerpo y no deja pensar al delantero. Enseguida lo acecha. Y lo que le destaco también es que llegó a River, se puso el buzo, jugó y demostró de entrada. Y eso no es fácil porque tiene que defender un arco muy importante en el que si hacés las cosas bien puede ser un trampolín a la Selección. Por algo es que los dos arqueros campeones del mundo (en el ’78 y el ’86) atajábamos en River. En la Selección pasa lo mismo. Te ponés el buzo y tenés que demostrar enseguida.
Otra virtud que posee Armani es que nunca está preocupado. Tenga o no tenga una actuación brillante, siempre se encuentra tranquilo. Y esa tranquilidad que él muestra desde el arco, se la contagia a sus compañeros, que saben que atrás, pase lo que pase, van a tener seguridad. Y que nada perturbará a su arquero. Eso es muy importante.
Veo a Armani muy maduro, pasando un buen momento y teniendo actuaciones muy destacadas. Es por eso que puede estar en consideración para el Mundial.
