Un grupo de trabajadores vitivinícolas autoconvocados de Mendoza denunció despidos y situaciones de persecución luego de reclamar un bono de fin de año y mejoras salariales. El conflicto se da en medio de la crisis económica y del debate por la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei.
Los empleados apuntan contra la empresa Winepower, a la que acusan de haber realizado despidos injustificados tras la presentación de un petitorio. “Con otros compañeros empezamos organizando asambleas y juntando firmas para presentar un petitorio. Pedíamos un bono de fin de año para todos los obreros, tanto de bodega como de viña”, relató Juan Benítez, trabajador despedido, en diálogo con La Izquierda Diario. Según explicó, los problemas comenzaron cuando decidieron llevar sus reclamos a medios locales. Actualmente, el sueldo básico de un obrero de viña apenas supera los $650 mil mensuales.
Benítez también denunció presiones sindicales tras visibilizar el conflicto. “Cada vez que yo realizaba una reunión o salía por radio, el sindicato estaba al otro día en la empresa. Solo venían a la mía; a las otras no. Iban a pedir papeles, a revisar si estaba todo en regla. Pero era una forma de presión. Era claro que era contra mí”, afirmó. Y agregó: “Desde la empresa me dijeron que no hiciera más nada porque me iban a despedir. Después de que me despidieron, el sindicato ni siquiera se comunicó conmigo”.
El conflicto se enmarca en una crisis más amplia que atraviesa la industria vitivinícola. En el sector señalan que el principal problema no es el tipo de cambio ni la calidad del producto, sino la fuerte caída del consumo interno. En los últimos meses, varias bodegas enfrentaron serias dificultades financieras: algunas están en venta, otras cedieron acciones a grupos internacionales y se multiplican los casos de cheques rechazados y ceses de pago.
Entre los casos más resonantes aparecen la bodega Norton, en convocatoria de acreedores; Bianchi, que acumuló 99 cheques rechazados entre fines de diciembre y enero; y la sanjuanina Casa Montes, con 286 cheques rechazados en el mismo período. En este contexto, los trabajadores advierten que la crisis empresarial no puede descargarse sobre los salarios ni traducirse en despidos