El Gobierno celebra la baja de la inflación minorista, pero la realidad muestra otro cuadro: el dólar escala, los precios mayoristas superan al IPC y la actividad económica se hunde. Las consultoras ya advierten sobre la peor racha negativa en más de un año.
El panorama económico empeoró en las últimas semanas. El dólar volvió a escalar y alcanzó nuevos máximos. El minorista cerró en $1.329,78, con un aumento de $11,94 en un solo día. El mayorista trepó a $1.324, lo que significó una suba diaria de $9 y el nivel más alto desde el 8 de agosto. La presión cambiaria se trasladó a los precios mayoristas, que en julio marcaron un salto del 2,8 %, por encima del 1,9 % del IPC.
El impacto fue inmediato. Los productos importados avanzaron 5,7 % y los nacionales 2,6 %, con los manufacturados en 2,8 %. Así, la inflación mayorista acumuló en lo que va del año 12,3 % y en términos interanuales alcanzó 20,9 %. Muy lejos de la desaceleración que el oficialismo exhibe como logro.
La otra cara es la economía real. El INDEC informó que en junio la actividad cayó 0,7 % respecto de mayo, y los datos adelantados de julio no son mejores. Analytica midió un retroceso del 0,1 %, mientras que Equilibra calculó una baja del 0,3 %. Según esa consultora, el agro se desplomó 2,3 % por demoras en la cosecha de maíz. El Banco Provincia, a través de su sistema PulsoPBA, registró una suba mínima del 0,2 % en julio, pero en las últimas cuatro semanas ya detectó una caída del 0,4 %.
La industria también se hunde. FIEL señaló que la producción cayó 1,4 % en julio frente a junio. La metalurgia siguió estancada y el textil se consolidó como el sector más golpeado. La pesca sufrió un derrumbe mensual del 70,6 % por el parate en exportaciones. La construcción retrocedió 0,3 % y el comercio 1,2 %. Solo el sector petrolero y el bancario mostraron señales positivas.
El cuadro es claro: cinco de los siete meses de 2025 cerraron con datos negativos. La actividad se mantiene 0,8 % por debajo de diciembre y, si julio confirma la caída, será la tercera cifra roja consecutiva. Para Analytica, “la economía habría entrado en una etapa de estancamiento, expresando los límites para el crecimiento del actual esquema que mantiene encorsetada a la demanda para sostener el régimen monetario y cambiario”.
En paralelo, los salarios continúan planchados. Con paritarias de apenas 1 % mensual, la demanda interna se debilita. A esto se suma el salto en las tasas de interés, que encareció el crédito privado, hasta hace poco el motor de la reactivación.
El Gobierno optó por priorizar la calma cambiaria y la desaceleración del IPC, pero lo hace al costo de congelar la economía real. Mientras el oficialismo se concentra en mostrar un índice mensual bajo, el dólar se dispara, los precios mayoristas suben más rápido que los minoristas y la producción se frena en seco.
