Mientras crece la interna entre los principales funcionarios del Gobierno, el rol de Santiago Caputo vuelve a generar fricciones. En la Casa Rosada se multiplicaron las voces que reclaman definiciones sobre su lugar dentro del equipo de Javier Milei, en medio del malestar por las disputas con Guillermo Francos y Gerardo Werthein, y las críticas que llegaron desde la diplomacia republicana de Donald Trump.
Barry Bennett, operador político ligado a Donald Trump, visitó Buenos Aires la semana pasada. Durante sus encuentros con dirigentes y funcionarios locales, algunos interlocutores aseguraron que el asesor norteamericano expresó que la administración republicana se sentiría más tranquila si Santiago Caputo ingresara formalmente al gabinete de Javier Milei. Dentro del oficialismo, esa versión reavivó un debate que se arrastra desde hace meses: muchos funcionarios piden que “el arquitecto del triunfo” asuma una función concreta o se aleje del Gobierno.
El entorno de Caputo negó que esa posibilidad esté en análisis. Desde su círculo más cercano respondieron: “No estamos pensando en eso. Estamos enfocados en hacer la mejor elección posible”. Aun así, no desmintieron del todo los rumores que circulan en los pasillos de la Casa Rosada.
Caputo, dueño del relato oficial y figura clave en la comunicación presidencial, fue quien impulsó la interpretación de que el respaldo de Trump dependía de las elecciones de 2027. Pero el propio magnate republicano desbarató esa versión al escribir en su red social que su apoyo a Milei estaba ligado a los “comicios de medio término”, no a los presidenciales.
En las últimas semanas, el asesor libertario chocó con dos pesos pesados del gabinete: Guillermo Francos y Gerardo Werthein. El jefe de ministros había criticado a Caputo por su presunta influencia sobre los gobernadores en la negociación por la ley que regula los DNU. “El Presidente tendrá que analizar y resolver, ver qué rol juega cada uno. Hay actores del Gabinete o del equipo de Gobierno que no están en el Gabinete, que no tienen responsabilidad de gestión y por ahí están tomando decisiones”, advirtió Francos, que cuida su poder y el del ministro del Interior, Lisandro Catalán.
Francos también fue el primer funcionario en rechazar la versión de que el acuerdo con Estados Unidos exigía abandonar el swap con China. Desde su ministerio, trabajó para recomponer el vínculo con Beijing y reactivar las represas de Santa Cruz.
El fuego cruzado no tardó en llegar desde el círculo de Caputo. Sus laderos y comunicadores más cercanos atacaron a Werthein en redes sociales por no haber aclarado ante Trump el tipo de elección que se disputaba en Argentina. El streamer oficialista Daniel Parisini, conocido como “Gordo Dan”, escribió: “Grave error de la cancillería argentina por haber permitido esta situación cuando Donald YA HABÍA DEJADO ENTREVER EN PÚBLICO hace varios días que pensaba eran las presidenciales”.
Werthein respondió desde Washington: “Con lo ocupado que estoy lo último que me falta es preocuparme por un tuitero”. Parisini integra la agrupación Fuerzas del Cielo, alineada con Caputo y protagonista del acto de Milei en el Movistar Arena. Aunque el asesor aseguró tiempo atrás que ya no mantenía vínculo con él, se reencontraron días atrás en la Casa Rosada.
El streamer también apuntó contra los rumores que mencionaban a Mauricio Macri como posible canciller. “Basta de viejos demócratas. Macri bancó a Hillary contra Trump, hizo campaña por Hillary (Clinton)”, escribió. La crítica se interpretó como una indirecta hacia Werthein, más que hacia el expresidente, que continúa de gira por Europa.
Macri, según fuentes cercanas, considera que Francos es el principal freno al poder de Caputo en áreas sensibles del Gobierno. En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, consultó al exfuncionario macrista Guillermo Dietrich para cubrir cargos en Transporte, un terreno de especial interés para su sobrino Santiago.
Durante la visita de Bennett, también se discutió el rol de Martín Menem en la presidencia de Diputados. Algunas fuentes afirmaron que el estadounidense sugirió reemplazarlo, aunque desde el Congreso lo desmintieron: “Martín solo responde a Javier y a Karina Milei”, señalaron cerca del titular de la Cámara Baja.
El propio Macri, al igual que varios dirigentes libertarios, considera que la próxima etapa del Gobierno exigirá acuerdos políticos con los gobernadores, algo que choca con el esquema cerrado que sostienen los hermanos Milei y Caputo. En el Congreso, los legisladores más leales a Karina Milei y al clan Menem ganan influencia frente a las demás tribus libertarias.
Dentro del oficialismo, crecen las presiones para que Milei defina el rol de su principal asesor. El Presidente lo calificó más de una vez como “un hermano”, pero cada vez son más las voces que reclaman que elija entre Santiago y Karina. Un dirigente libertario cercano a la secretaria general de Presidencia fue tajante: “Santiago ya dijo que no hay chance de que él termine bien”.
El clima digital también se convirtió en terreno de disputa. Los equipos vinculados a Caputo reactivaron sus cuentas y lograron posicionar el nombre del Presidente en redes sociales con menciones mayoritariamente positivas. Fue, según un informe de la consultora Ad Hoc, el primer día del mes en que Javier Milei no apareció asociado a polémicas internas o a nombres en conflicto dentro del oficialismo.
En la cúspide del poder libertario, las tensiones no ceden. El asesor más influyente del Presidente enfrenta críticas de adentro y de afuera, mientras su figura divide a un gabinete que todavía no encuentra equilibrio entre la política, la gestión y el poder real.
