El Jefe Comunal de José C. Paz, Mario Ishii es un acérrimo defensor del modelo de Néstor Kirhner. En cambio, el Intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, a pesar de su retórica, se siente más cómodo con Unión Pro, fuerza política que hace unas semanas organizó un acto a pocas cuadras del Palacio Municipal.
La enemistad política entre ambos funcionarios es de público conocimiento desde hace varios años. Ya desde el 2003, año en que el Intendente paceño deja el ala duhaldista para sumarse al proyecto del por entonces Presidente Néstor Kirchner, que la relación con el cariglinismo resulta cada vez más difícil.
El Jefe comunal de Malvinas Argentinas, a pesar del salto de vereda de su colega, decidió mantenerse en la misma línea y en el 2005 apoyó fuertemente a la candidata a senadora Hilda “Chiche” Duhalde, hecho que le costó la pérdida de varios concejales en el concejo deliberante.
Así, el primer edil opositor, Luís Vivona, se convertía en el principal adversario de Cariglino para el 2007. Tal fue la situación que Cristina Fernández de Kirchner, en calidad de senadora, participó de un acto organizado por el vivonismo en Grand Bourg y lo señalaba al anfitrión como la mejor opción, la alternativa de cambio.
Cariglino tuvo que soportar ser descalificado por el kirchnerismo como uno de los barones del conurbano junto a otros intendentes. Parecen lejanas algunas frases en las que se decía que había que terminar con la vieja política y que para eso había que cambiar a algunos dirigentes. La guerra estaba declarada.
En tanto, el kirchenerismo, primero con la figura de Néstor y después con la presencia de Cristina, comenzó a hacer hincapié en José C. Paz, y las grandes obras –impensadas- llegaron. La retribución del Ishii fue contundente a favor de los Kirchner en cada elección. Incluso en los últimos comicios resultó vencedor con más del 52 por ciento de los votos, contra el 26 por ciento que alcanzó Francisco de Narváez.
En cada discurso, Ishii destacaba el “proyecto nacional y popular”, y cuando fue preciso hasta acompañó en las cruzadas más importantes al Gobierno nacional. José C. Paz se hizo presente cuando el famoso voto no positivo de Julio Cobos, cuando se aprobó la Ley de Servicios Audiovisuales, cuando hubo que organizar impresionantes actos en el Distrito para que el kirchnerismo haga su campaña y se desplieguen los carteles de “Clarín miente”, “TN desinforma”.
Lo contrario sucedió en Malvinas. La euforia con la que era recibida la Presidenta (Néstor nunca vino al Distrito como Presidente) no era la misma que se podía apreciar en José C. Paz. Era evidente, lo dicho en el pasado flotaba en el ambiente y eran poco creíbles las flores que se tiraban los mandatarios.
MARIO Y LOS TRAIDORES
Después de la elección legislativa de este 2009, el resultado no fue positivo para el kirchnerismo. Acusaciones cruzadas de intendentes que habrían jugado a dos puntas (con Kirchenr y de Narváez) fueron moneda corriente.
Y se produjo un hecho que sorprendió a todos los paceños: Mario Ishii, pese a haber hecho la mejor elección para el kirchnerismo, presentó la renuncia (rechazada por el HCD) pero aceptó una licencia por tiempo indeterminado. Pero sus dichos fueron amenazantes: “Voy a recorrer todos los distritos para buscar a los traidores” al ex presidente. Y se negó a dar nombres: “Me gustaría reservármelo”.
Si bien afirmó que esos traidores no se deberían “suicidar” por el resultado de las últimas elecciones, “por lo menos hubieran avisado” sobre su determinación de retirarle el apoyo al jefe del PJ.
De esta manera, aunque sin dar nombres, Ishii insistió en arremeter contra sus colegas del conurbano que obtuvieron un porcentaje de votos mayor en las boletas en las que fueron como concejales, por encima del obtenido por la lista a diputados que encabezó Kirchner. A pesar de que Cariglino no entró en el juego de las listas testimoniales, sí obtuvo mucho más votos que Kirchner.
”Un año y medio atrás hacían cola (los intendentes) para pedir la boleta de Kirchner, pero después, en esta elección, han buscado la conveniencia de las intendencias sin preocuparle la conducción del partido”, decía Ishii.
Ni lerdo, ni perezoso Cariglino salió al cruce. En referencia al resultado electoral el intendente afirmó que “uno tiene cierta convicción y con respecto a las testimoniales yo sentía la necesidad de expresarme a través de la honestidad de lo que íbamos a hacer, los concejales que iban a ser concejales, el Intendente que iba a ser Intendente y no mentirle a la gente o confundirla en el mensaje”.
En cuanto a los “traidores” que señaló Ishii, el malvinense sostuvo que “no es la forma, hay que aceptar el voto popular y acompañar lo que está pidiendo la gente, no hay que salir a buscar fantasmas. Lo entiendo a Mario, creo que ha sido un momento de calentura, que por ahí tenía otras expectativas de la que teníamos la mayoría de los Intendentes”.
Ahora las aguas están más calmas pero la rivalidad a unos pocos kilómetros de distancia se va a seguir sintiendo en la medida que, como parece, ambos jefes comunales sigan por caminos separados, uno con la bandera K en lo más alto, y el otro aún sin mostrar todas sus cartas.
Por Martín Nigro

