El sindicato avanzó con un pedido de embargo por más de $5.000 millones en medio de la disputa por salarios impagos y el cierre de la planta.
La disputa entre la conducción de FATE y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) sumó un nuevo capítulo en las últimas horas, luego de que el gremio formalizara un pedido de embargo por más de $5.000 millones ante la falta de pago de salarios. La medida surge con la empresa advirtiendo que podría no afrontar las indemnizaciones de los 256 empleados que aún no aceptaron su desvinculación si el conflicto se prolonga.
El reclamo impulsado por el sindicato apunta directamente contra el propietario de la compañía, Javier Madanes Quintanilla, y asciende a $5.200 millones. La presentación judicial se basa en la presunta violación de la conciliación obligatoria y en la falta de pago de los haberes correspondientes a febrero y marzo de unos 920 trabajadores afectados por el cierre de la planta.
Como parte de las pruebas, se incluyó un acta con validez legal en la que la firma se comprometía a sostener la dotación de personal hasta junio.
Desde el SUTNA rechazaron las acusaciones de incumplimiento y sostuvieron su disposición a retomar la producción. «Es falso que esta parte no haya acatado la conciliación obligatoria. Los trabajadores de FATE seguimos a disposición para poner la fábrica en funcionamiento. Están las condiciones dadas para que la planta se ponga a producir mañana mismo”, afirmaron mediante un comunicado.
La compañía, sin embargo, desestimó esa posibilidad al asegurar que perdió capacidad operativa tras la salida del 70% del personal alcanzado por el cierre. En ese marco, también adelantó que recurrirá el fallo de la Cámara laboral que la obliga a continuar abonando salarios hasta mediados de año.
Duras críticas del gremio y advertencia política
El sindicato elevó el tono de sus cuestionamientos y acusó a la empresa de aplicar una estrategia de presión económica para forzar desvinculaciones. «La empresa ha demostrado un desprecio notable por las familias de cada trabajador, utilizando una ilegal asfixia económica como método para forzar desvinculaciones (las cuales las consideramos completamente ilegales). Por este motivo remarcamos que es peligroso que a esta empresa liderada por Madanés Quintanilla se le permita el control de un bien estratégico como la producción de neumáticos para camión y colectivo, pero así también que pretenda el manejo de la energía eléctrica de la Argentina habiendo demostrado como maneja solo intereses comerciales sobre producción fundamental para el funcionamiento del país”, señalaron.
En el mismo documento, el gremio también aludió a declaraciones del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien había mencionado el caso durante una exposición en la Universidad de Buenos Aires: «Fate es la empresa numero 22.000 que cierra y los 900 trabajadores de Fate son parte de los 300.000 de los despedidos de sistema productivo argentino».
Frente a esas afirmaciones, el sindicato advirtió: «La incomprensión de que la enorme cantidad de despidos que se extienden por cientos de miles en el país han llegado ahora a empresas estratégicas para la Argentina (dado que su desmantelamiento generaría un daño irreparable que afectaría a todo el pueblo), implicaría un grado de desconocimiento peligroso para quien asuma o pretenda asumir responsabilidades del interés colectivo que afecta al pueblo argentino”.
Mientras tanto, los trabajadores anunciaron una movilización hacia Plaza de Mayo para el próximo 14 de abril, en una nueva señal de escalada en un conflicto que sigue sin resolución.
