Ya probamos como candidatos, y probamos con la certeza del desastre. Esta vez somos una incógnita. Los sueños siempre están, y Messi es suficiente razón para seguir teniéndolos.
Por Fab Spina
Soñar es inherente a nosotros, no lo manejamos con la conciencia.Así como Sartre dijo : “estamos condenados a ser libres”, aunque nos quisiéramos negar, la naturaleza nos impone soñar, como una especie de castigo-bendición.
Cerramos los ojos y el subconsciente se apodera de nosotros. Salvo en pesadillas, casi siempre toma las riendas camino a cosquillas en la panza y sonrisas enormes. A veces con ojos abiertos nos pasa lo mismo.
Entre Ligas, Superligas, y Champions, Copas y Recopas, y Recontra copas, casi como sin darnos cuenta aparecemos en junio 2019, a minutos del comienzo de una nueva Copa América de selecciones, y tras un pestañeo, una mirada al techo y una cuenta mental que incluye cambio de siglo y milenio, nos damos cuenta que esta Copa es algo que Argentina no gana desde hace 26 años, y que pasó mucha agua bajo el puente desde aquella lejana imagen de un capitán argentino levantándola.
Pasaron muchos sueños e indiferencias, muchos goles gritados y otros tantos atragantados, muchas buenas actuaciones que parecen olvidadas y otras tantas deslucidas que merecen olvidarse. El sabor amargo de recordar grandes jugadores de varias generaciones que no han podido levantarla, y que las finales perdidas no fueron sólo las últimas dos.
¿Y entonces?
Y entonces: me da gana que empiece de nuevo. “Cada nuevo día es una nueva oportunidad” dice algún anónimo caído de un libro de autoayuda, y adhiero al perfil sartreano y abuso de la libertad de elegir soñar, que por fin Leo pueda tener la foto levantando una copa que tanto desea y deseamos, y encima con la chance de hacerlo en el Maracaná, no para validar el certificado en la entrañable e infinita discusión con los antimessi –“que importa lo que dice la gente si es que siempre van a hablar” dice P.Milanes- simplemente para que nos haga sonreír su sonrisa, así como nos hace sonreír su talento.
La incógnita de qué equipo saldrá a la cancha con la Celeste y Blanca, va más allá de no saber la formación. La incógnita en este caso se refiere a que no sabemos casi nada del DT, ya que es un joven ex jugador sin experiencia en la dirección técnica. También que del plantel convocado –a pesar de creerme un freaky futbolero- no me animo a unir caras con nombres aspirando a un 100% de aciertos.
Messi está, a Agüero lo conocemos, de Di María esperamos que no se lesione, y a otro puñado de pibes los vimos con buenos ojos en los clubes. Para otro día quedará el análisis táctico y futbolístico, hoy fue momento de hacerme cargo que me cayó la ficha de que una nueva Copa América comienza, y en Brasil. Me entrego al subconsciente y no me niego a soñar.
