El diputado se sumó al lote de candidatos del massismo. "Sé lo que hice bien y mal", afirmó.
A la par de lo que sucede en el kirchnerismo, el lote de precandidatos a la gobernación bonaerense del Frente Renovador no para de crecer. Quien venía especulando y ayer decidió hacer públicas sus intenciones fue el diputado nacional Felipe Solá. "Tengo una vocación grandísima y sé lo que hice bien, pero también lo que dejé por hacer y lo que hice mal", dijo el ex gobernador.
La grilla de aspirantes massistas a la gobernación está integrada por el diputado (e intendente de licencia de Almirante Brown) Darío Giustozzi, y los jefes comunales de San Isidro, Gustavo Posse, y de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino.
Detrás de ese primer lote, que quedó establecido extraoficialmente desde el día siguiente a las elecciones de 2013, también puja por un lugar la diputada provincial Mónica López y, aunque él lo rechace, habría que sumar al intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, el único con ADN íntegramente massista.
Solá sería la quinta pata peronista en ese menú. "Hablé con Sergio y le pareció bien. Creemos que cuantas más opciones tenga el votante, siempre dentro de un marco de coherencia, mejor", dijo a LA NACION quien ocupó la gobernación entre 2002 y 2007. "Primero hay que ganar la interna", le dijo antes a Télam.
"Voy a caminar toda la provincia, porque es lo que mejor me sale y lo más barato", se sinceró, para dar cuenta de la inferioridad de recursos frente a sus oponentes internos.
"Quiero volver a ser gobernador porque la situación empeoró desde que llegó Scioli. Su administración es muy mala. Ahora todo es plata para la publicidad naranja. Yo llegaría a la gobernación con 65 años y la dejaría con 69: no me obsesiona la idea de gastar todo en publicitarme", agregó. Parte de la oposición desde 2008, Solá fue hasta hace poco una suerte de consultor de Scioli. La tregua acabó, aparentemente.
"Yo recibí una provincia con bonos y la dejé bien parada: con un plan de seguridad que bajó la tasa de homicidios, no tuve los problemas en educación de hoy, descentralicé impuestos, puse en caja al negocio del juego", enumeró Solá.
El desafío es grande si pretende acercarse a sus rivales en las encuestas, que hoy muestran a Giustozzi por encima de Posse, y ambos despegados del resto de precandidatos. De todos modos, es un llamado de atención para Giustozzi, porque Solá abriría una ventanilla más para el votante peronista que participe en la interna del Frente Renovador.
Lo mismo pretende López, que cuenta en su haber el conocimiento que le dejó la campaña a vicegobernadora junto con Francisco De Narváez, en 2009, y el apoyo económico del sindicato de petroleros, que comanda su marido, el diputado nacional Alberto Roberti. Ambos están duramente enfrentados con Giustozzi. Resta un largo trecho para saber si López y Solá logran generar un riesgo en la estrategia del hombre de Almirante Brown.
